Estudio ARAR.

Un Viaje a través de los Sentidos

Ex of In House – Steven Holl

Últimamente, la arquitectura se ha enfocado en el funcionalismo utilitarista, priorizando la eficiencia sobre la experiencia humana. Por su parte, la neuroarquitectura desafía este enfoque, proponiendo que la arquitectura debe centrarse en el usuario no solo como destinatario, sino como el punto de partida de todo diseño. Lo mismo que manifestaba desde un enfoque fenomenológico Merleau-Ponty. La arquitectura debe ir más allá de la mera funcionalidad, para abrazar y estimular los sentidos, convirtiendo cada espacio en una experiencia cognitiva y emocionalmente enriquecedora.

Nosotros afectamos al mundo que nos rodea por la forma en como lo percibimos, y nuestro entorno nos afecta a nosotros. Algo similar a la famosa frase de Churchill.

La arquitectura es una experiencia multisensorial que envuelve al ser humano en un diálogo continuo con su entorno. Juhani Pallasmaa, Peter Zumthor, Steven Holl, Carlo Scarpa, Luis Barragán son algunos arquitectos que mediante su trabajo y pensamiento nos enseñan a articular esta relación intrínseca entre los espacios y nuestros sentidos. Destacan cómo la arquitectura puede y debe ser experimentada con todo nuestro ser.

Vista a través de la lente de nuestros sentidos, la arquitectura se convierte en una experiencia rica y polifacética. Como arquitectos, tenemos el deber de diseñar espacios que no solo satisfagan las necesidades físicas, sino que también nutran el alma humana a través de una experiencia sensorial completa.

Los 5 sentidos tradicionales

Nuestros sentidos van a ser la puerta hacia la realidad que nos rodea. La forma en la que nuestros sentidos perciben al entorno y en como sean tratadas las señales que recibe nuestro cerebro va a ser lo que determine nuestra experiencia en los espacios que nos rodean. Está claro que nuestro conocimiento previo, es decir, nuestra experiencia previa, enriquece nuestro diálogo con el entorno construido o natural.

El sentido de la vista

Tradicionalmente en la contemporaneidad, la arquitectura ha sido dominada por la visión. Y es que, por la forma en como evolucionamos, gran parte de la información que nos llega es a través de los ojos, a través de los ojos determinamos en una primera instancia, y superficialmente, si algo es amigable o peligroso, lindo o feo. Sin embargo, Pallasmaa nos insta a mirar más allá de la superficie.

La verdadera belleza arquitectónica no reside solo en las formas y colores, sino en cómo la luz juega con los materiales, crea sombras y moldea nuestras percepciones. Un diseño cuidadoso puede generar emociones y recuerdos, conectando a los ocupantes con el espacio de maneras profundamente personales. Una primera impresión es importante, pero hay que continuar con la narrativa del espacio y enriquecer la experiencia mediante la implementación del resto de los sentidos. De otra forma, lo que estamos creando es el auténtico tinglado decorado del que tanto hablo Robert Venturi y Denise Scott Brown.

El sentido del tacto

La mano, es un conducto esencial para la experiencia espacial. La textura de los materiales, la temperatura de las superficies, y la calidad de los detalles constructivos, todo contribuye a nuestra comprensión y disfrute de un lugar. La arquitectura que invita al tacto promueve una conexión más íntima y directa con el espacio. El tacto, al igual que muchos de nuestros sentidos, determina lo que nos es agradable o desagradable en nuestra experiencia con el espacio que nos rodea. Nos invita a acercarnos al entorno construido, a generar intimidad y afecto. A su vez, la mano conecta al ser humano con el tiempo, con la tradición.

El sentido del oído

El oído resulta importante en la experiencia arquitectónica. La acústica de un espacio puede influir en nuestro estado de ánimo y comportamiento. El eco de nuestros pasos, el murmullo de la conversación en una sala, o el silencio en una biblioteca, cada sonido contribuye a la atmósfera de un lugar y a la experiencia que podamos tener en él. Una mala acústica puede derrumbar la buena experiencia que es percibida por el resto de los sentidos, afecta de forma drástica nuestro estado de ánimo y por ende nuestro bienestar emocional. Si sos de los míos, entenderás el sobresalto que nos genera no entender de dónde vienen determinados sonidos y la importancia de controlarlos para poder continuar con nuestras actividades de forma amena.

El sentido del olfato y del gusto

A menudo sobreestimados, el olfato y el gusto son poderosos transmisores de emociones y recuerdos. La fragancia de la madera, el aroma de los jardines o la frescura del aire pueden evocar recuerdos y emociones, anclando experiencias arquitectónicas en nuestras vidas personales. Pueden actuar de forma positiva o negativa, al igual que el resto de los sentidos.

Con sensaciones contrarias, podemos olfatear espacios que no son aptos para habitar y estos sentidos nos dan alertas, como nos la da la vista. Percibimos la humedad, malos olores, etc. y nos salta una alerta inmediata de peligro mediante una reacción del tipo buttom up.

Una fragancia gustosa nos invita a entrar y permanecer en diferentes sitios o a reconocer diferentes espacios. Como cuando entramos a una tienda de M&M que huele a chocolate, o a la papelería Mosca o Daniel Cassin que huelen al chicle Bubbaloo que consumíamos cuando éramos chicos evocándonos cierto recuerdo e invitarnos a ingresar al local comercial, cuando pasamos cerca de nuestro restaurante favorito; o, cuando tenemos invitados o queremos evocar una sensación de spa y encendemos una vela aromática.

Pallasmaa argumenta que el tacto, el oído, el olfato y el gusto contribuyen significativamente a nuestra comprensión y conexión emocional con los espacios. Por ejemplo, la textura de los materiales, la acústica de un espacio, o incluso su aroma, pueden influir profundamente en cómo experimentamos y recordaremos un lugar. Este enfoque multisensorial desafía el predominio visual en la arquitectura y busca una relación más profunda y enriquecedora entre el ser humano y su entorno construido.

Zaishui Art Museum – Junya Ishigami + associates

Somos más que 5 sentidos

Equilibrio y Propiocepción: La Sensación de Espacio y Cuerpo

El sentido del equilibrio, regulado principalmente por el oído interno, y la propiocepción (o kinestesia), la conciencia del cuerpo en el espacio, son esenciales para nuestra experiencia del entorno construido. La arquitectura puede influir en estos sentidos a través de la forma en que guía el movimiento del cuerpo y la percepción del equilibrio. Por ejemplo, un puente colgante o una escalera de caracol pueden provocar una sensación muy diferente en comparación con un camino recto y firme. Con el olfato, como mencionamos anteriormente, pueden guiarnos a un lugar determinado o generarnos rechazo.

La conciencia del cuerpo en el espacio es vital. Peter Zumthor, en su enfoque fenomenológico, destaca cómo los espacios pueden ser diseñados para influir en nuestra percepción del movimiento y el equilibrio.

Un aspecto crucial de la neuroarquitectura es la promoción del movimiento y la orientación espacial. Diferentes enfoques sugieren que el aumento de la actividad física dentro de un edificio, facilitada por un diseño estimulante y una planificación espacial inteligente, puede mejorar significativamente la salud mental y la memoria. Este sentido en conjunción con la vista y un buen wayfinding pueden enriquecer nuestra experiencia al visitar espacios que tal vez no tenemos del todo claro, mientras que la ausencia de la conexión de estos dos sentidos, si no tenemos una experiencia previa, pueden generarnos desorientación y estrés. La Casa NA de Sou Fujimoto, aunque es muy especial, es un ejemplo destacado de cómo los espacios pueden fomentar el movimiento y la interacción con el entorno de maneras innovadoras y enriquecedoras.

Casa Na – Sou Fujimoto

Interocepción: Conexión Interna

La neurociencia, especialmente en el trabajo de Vittorio Gallese, sugiere que la arquitectura puede afectar cómo percibimos sensaciones internas, como el estrés o la relajación.

La interocepción se refiere a la percepción de sensaciones internas del cuerpo, como el hambre, la sed, o el ritmo cardíaco. La arquitectura puede afectar este sentido al influir en nuestro estado interno. Por ejemplo, un espacio con iluminación suave y colores cálidos puede promover una sensación de calma y reducir el estrés, mientras que un entorno ruidoso y caótico puede aumentar el ritmo cardíaco y generar ansiedad.

Sinestesia: La Fusión de los Sentidos

La sinestesia, donde la estimulación de un sentido lleva a experiencias automáticas e involuntarias en otro sentido, también es un área interesante. La arquitectura que utiliza colores, formas y texturas de manera innovadora puede evocar experiencias sinestésicas, como «sentir» un color o «ver» una textura sonora, creando así una experiencia sensorial única y memorable.

Los sentidos y el diseño emocional

Los espacios tienen la capacidad de evocar respuestas emocionales directas mediante la forma en como los percibimos mediante nuestros sentidos. Elementos como la proporción, la simetría, y la armonía, pueden inducir sentimientos de placer o incomodidad. Un diseño arquitectónico que comprende y utiliza estos principios puede crear espacios que promueven el bienestar emocional y psicológico.

Espacios que Curan

La arquitectura tiene el poder no solo de albergarnos, sino de curarnos. Un entorno bien diseñado puede mejorar nuestras capacidades cognitivas, prolongarlas en el tiempo y mantener la salud de nuestro sistema nervioso. La función sensorial de la arquitectura, según este enfoque, es estimular positivamente al usuario, mejorando así su bienestar general.

  1. Estimulación Sensorial Equilibrada: Un ambiente puede estimular los sentidos sin sobrecargarlos. Esto se puede lograr a través del uso de colores calmantes o energizantes según sea necesario, texturas naturales y variadas, y una iluminación que imite la luz natural tanto como sea posible, solemos planificar una iluminación que siga el ciclo circadiano.
  2. Espacios que Fomentan el Movimiento: La neurociencia enfatiza la importancia del movimiento para la salud cognitiva y física. Diseñar espacios que animen a los ocupantes a moverse regularmente, como escaleras visibles y atractivas, pasillos amplios y áreas de descanso, puede promover la actividad física y mental.
Tumba Brion – Carlo Scarpa

Antropometría Sensorial y Neurodesarrollo

La antropometría sensorial se centra en cómo las dimensiones y capacidades del cuerpo humano interactúan con el entorno. En neuroarquitectura, esto significa diseñar teniendo en cuenta las distintas etapas del neurodesarrollo de los habitantes. Por ejemplo, los espacios para niños deben estimular su desarrollo sensorial y cognitivo, mientras que los espacios para adultos mayores pueden necesitar consideraciones diferentes para la comodidad y accesibilidad.

Aplicaciones en el Proceso de Diseño y Proyecto Arquitectónico

La integración de un enfoque sensorial en el diseño y la planificación arquitectónica puede transformar radicalmente tanto el proceso como el resultado final. Van algunos aspectos clave:

  • Análisis Sensorial del Sitio y Contexto: Antes de comenzar el diseño, es crucial realizar un análisis detallado del sitio desde una perspectiva sensorial. Esto incluye entender la calidad de la luz, los sonidos del entorno, las texturas naturales y artificiales presentes, y cualquier elemento olfativo que pueda influir en el diseño. Richard Neutra destacó la importancia de este enfoque en su trabajo, priorizando cómo los entornos afectan el bienestar psicológico y físico. El análisis puede manifestarse en un mapa fenomenológico.
  • Diseño Participativo y Empático: Involucrar a los futuros usuarios en el proceso de diseño puede proporcionar información valiosa sobre sus necesidades y preferencias sensoriales. Este enfoque, que se alinea con los principios humanistas de Pallasmaa, Aalto y otros autores. Permite crear espacios que resuenen de manera más profunda y personal con quienes los habitarán. Es un must.
  • Experimentación con Materiales y Formas: La elección de materiales no debe basarse únicamente en su estética, sino también en sus propiedades sensoriales. La experimentación con texturas, colores y formas puede ayudar a crear un entorno que estimule adecuadamente los sentidos. Por ejemplo, Peter Zumthor utiliza materiales que ofrecen una experiencia táctil rica.
  • Diseño Acústico Consciente: El diseño acústico es esencial para crear una experiencia auditiva confortable y funcional. Steven Holl, por ejemplo, utiliza la acústica para mejorar la experiencia espacial. Otro must.
  • Iluminación y Color para el Bienestar: La iluminación y la paleta de colores deben ser diseñadas considerando su impacto en el estado de ánimo y el bienestar emocional. Desde la neurociencia se sugiere que ciertas condiciones de iluminación pueden influir en el estado anímico y la productividad. Respecto al color podemos evidenciar la obra de Luis Barragán. Hablando de iluminación podríamos comparar las diferencias entre la Biblioteca de Seattle de Rem Koolhaas, que me encanta, pero la luz te pega de forma directa en el libro que estas leyendo provocando deslumbramiento y distracción; frente a la Biblioteca de Viipuri de Alvar Aalto, cuya iluminación está perfectamente controlada y los espacios están perfectamente diseñados para garantizar una experiencia fortuita.

Beneficios de un Diseño Sensitivo

La implementación de un diseño arquitectónico que considera todos los sentidos ofrece múltiples beneficios:

  • Mejora del Bienestar Psicológico y Físico: Un diseño que atiende a los sentidos puede mejorar significativamente la salud mental y física de los usuarios. Como señala Bessel van der Kolk, el entorno puede tener un impacto profundo en la recuperación y el manejo del trauma y el estrés.
  • Creación de Experiencias Memorables y Significativas: Los espacios que estimulan de manera equilibrada y armoniosa los sentidos tienden a ser más memorables y enriquecedores. Estos entornos pueden dejar una impresión duradera, fomentando una conexión emocional con el lugar.
  • Fomento de la Inclusividad y Accesibilidad: Un enfoque en los sentidos promueve la inclusividad, especialmente para personas con diferentes capacidades sensoriales. Por ejemplo, un diseño que utiliza texturas y sonidos de manera efectiva puede mejorar la navegabilidad y la experiencia para personas con discapacidades visuales. Una buena acústica y un uso controlado de los elementos que captan nuestra visión, o un diseño bien planificado para la forma en como nos movemos pueden mejorar la experiencia en las personas altamente sensibles.
  • Conexión con la Naturaleza y el Entorno: La arquitectura sensorialmente consciente a menudo incluye elementos naturales y considera el entorno, lo que puede fomentar una conexión más profunda con la naturaleza. Este enfoque, conocido como biofilia, no solo es beneficioso para el bienestar humano, sino también para el medio ambiente.

La arquitectura es un diálogo entre el espacio y el ser humano en todas sus dimensiones sensoriales. Al conocer e incorporar todos los sentidos podemos diseñar en función a como funcionamos para promover experiencias ricas y profundamente humanas. La arquitectura debe celebrar cada aspecto de la experiencia humana, creando entornos que resuenen con las sutilezas de la experiencia humana en su totalidad. La arquitectura, en su mejor expresión, es un diálogo entre el espacio y el ser humano en todas sus dimensiones sensoriales, incluyendo aquellos sentidos que se nos enseñaron en la escuela y los nuevos que se van incorporando a medida que entendemos cómo funciona nuestro cuerpo. Este enfoque holístico puede llevar a una arquitectura más empática e inclusiva que mejore la calidad de vida de sus usuarios.

-fin-

Referencias:

Juhani Pallasmaa: Los ojos de la piel. La mano que piensa. Habitar.

Steven Holl: Parallax.

Ana Mombiedro: Neuroarquitectura.

Peter Zumthor: Pensar la arquitectura.

Sarah Robinson + Pallasmaa: Mind in Architecture.

Vittorio Gallese: Dif. artículos.

Richard Neutra: Survival Through Design.

Bessel van der Kolk: El cuerpo lleva la cuenta.

Colin Ellard: Places of the heart.

Imágenes:

Ex of In House – Steven Holl

Tumba Brion – Carlo Scarpa, foto de Christian Moller Andersen

Zaishui Art Museum – Junya Ishigami + associates

Casa Na – Sou Fujimoto

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