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Biofilia en arquitectura: nuestra conexión con la naturaleza


En esta nota · 8 secciones
  1. Una torre coronada de árboles
  2. ¿Qué es la biofilia?
  3. Beneficios de la biofilia
  4. Mejorar nuestra conexión con la naturaleza
  5. Cómo llevar la biofilia a tu casa
  6. Biofilia en la oficina
  7. Cada vez más necesaria
  8. Referencias

La biofilia es la afinidad que sentimos por la naturaleza y por todo lo que está vivo. La arquitectura biofílica lleva esa idea al diseño: luz natural, vistas al verde, plantas, agua, aire que circula y materiales como la madera o la piedra, para que los lugares donde vivimos y trabajamos nos hagan bien.

En esta nota cuento de dónde viene la idea, qué dicen los estudios sobre sus beneficios, cómo se aplica en la ciudad, en las fachadas y en los interiores, y cómo llevarla a tu casa.

Interior de las Amazon Spheres, en Seattle: una terraza con mesas entre árboles y plantas, bajo una cúpula de vidrio
Amazon Spheres

Una torre coronada de árboles

Navegando por Instagram, como lo hago habitualmente, me encontré con el posteo de “@architecturefactorr (se abre en otra pestaña)”, que se ve debajo y amé esos árboles que calzan como una corona ecológica sobre la torre de la ciudad. Una torre, que originalmente debió de haber formado parte de una puja entre el poder económico/político y religioso de la ciudad amurallada de Lucca en Italia. Parece que nos encontramos ante un coronamiento que nos da un respiro y una sombra tras subir una incontable cantidad de escalones para llegar a la cima.

Un coronamiento que nos vincula directamente con la naturaleza y nos invita a descansar junto con una brisa, una sombra y un paisaje de techos monótono con tejas y colores pastel al que nos tiene acostumbrados la arquitectura italiana en la Toscana. Dudo que al momento de coronar la Torre Guinigi se tuviesen en cuenta los criterios de la biofilia, ya que simplemente por las fechas intuimos que no, pero, sin lugar a duda, además de hacerla sentir como un ícono novedoso de la ciudad, se pensó en la conexión del hombre con la naturaleza, esta vez limitada por unos pretiles de ladrillo. Tal vez, primero se construyó la torre, y a la vez la iglesia, y a esta última superar en altura a la torre se colocaron árboles para superar así la altura de la iglesia, quién sabe.

En fin, este posteo de la Torre me invitó a recordar, pensar, estudiar (un poco), buscar ejemplos y escribir un poco al respecto sin buscar realizar una tesis o algo extensivo del asunto, simplemente que esté presente.

Torre Guinigi de Lucca: torre medieval de ladrillo coronada por árboles, con visitantes arriba y techos de tejas alrededor.

¿Qué es la biofilia?

La palabra la usó primero el psicoanalista Erich Fromm, en El corazón del hombre (1964), para hablar del amor a la vida, en oposición a la necrofilia, la atracción por lo muerto y lo mecánico. Veinte años después, el biólogo Edward O. Wilson la retomó en su libro Biophilia (1984) como una tendencia innata del ser humano a prestar atención a los seres vivos y a vincularse con ellos. Según Wilson, estar en contacto con la naturaleza es una de las necesidades básicas de las personas para sentirse sanas y lograr bienestar.

Qué es la arquitectura biofílica

La arquitectura biofílica, o diseño biofílico, busca que esa conexión con la naturaleza esté presente en los espacios que construimos. Una de las guías más usadas es 14 Patterns of Biophilic Design, de Browning, Ryan y Clancy (Terrapin Bright Green, 2014), que ordena las estrategias en tres grupos:

  • La naturaleza en el espacio: la conexión visual con la naturaleza; la conexión no visual, con sonidos, olores y texturas; los estímulos que no siguen un ritmo fijo, como las hojas que se mueven o una nube que pasa; las variaciones de temperatura y de aire; la presencia de agua; la luz dinámica y difusa, y la conexión con los ciclos naturales, como las estaciones o la lluvia.
  • Las analogías naturales: formas y patrones que recuerdan a la naturaleza, materiales naturales y una combinación de complejidad y orden, como la que tiene una hoja o un árbol.
  • La naturaleza del espacio: el panorama, poder ver lejos; el refugio, un lugar resguardado; el misterio, la curiosidad por lo que hay más allá, y el riesgo, una sensación de peligro controlado, como asomarse a un balcón alto.

En la edición de 2024 sumaron un patrón más: el asombro. Ninguno es una receta; son una forma de mirar el proyecto. Algunos los desarrollé en otras notas, como la sombra y el ritmo en Sombra, ritmo y sistema nervioso, o la experiencia del cuerpo en el espacio en Fenomenología y neuroarquitectura.

Beneficios de la biofilia

Se suele decir que el contacto con la naturaleza mejora la salud mental, la creatividad, la concentración y la recuperación de las enfermedades. Hay estudios que lo respaldan, aunque muchos son chicos y no todos miden lo mismo, así que conviene tomarlos como una dirección y no como una promesa.

El más citado es el de Roger Ulrich, publicado en la revista Science en 1984. Comparó a pacientes operados de la vesícula en un hospital de Pensilvania: los que tenían una ventana con vista a árboles estuvieron menos días internados y necesitaron menos analgésicos fuertes que los que veían una pared de ladrillo.

Los psicólogos Rachel y Stephen Kaplan propusieron una explicación, la teoría de la restauración de la atención: la naturaleza capta nuestra atención sin esfuerzo, y eso le da descanso a la atención que usamos para concentrarnos.

La arquitectura lo intuyó antes. Basta con ver el Sanatorio de Paimio, que Alvar Aalto proyectó para enfermos de tuberculosis, con sus terrazas abiertas al sol y al bosque (sí, no podía escribir sin nombrarlo).

Mejorar nuestra conexión con la naturaleza

Como seres humanos, tenemos una conexión natural con la naturaleza. Sin embargo, a medida que pasamos más y más tiempo en entornos urbanos, nos distanciamos cada vez más del mundo natural, y, a veces, nos cansamos de ver tanto elemento inerte en las construcciones que nos rodean y encontrar un conjunto de árboles, una pequeña laguna, o simplemente un espacio verde parece un oasis dentro de una jungla de hormigón. Por eso resulta interesante hablar del concepto de biofilia en la arquitectura como una forma de integrar a la naturaleza en los entornos que artificialmente construimos para poder reconstruir ese nexo que tenemos con la naturaleza y a veces sentimos que lo perdemos.

Es posible pensar en estrategias de arquitectura biofílica en tres escalas: la ciudad, la envolvente de nuestras construcciones y los interiores. Todas con puntos en común, y claramente las estrategias van de la mano con la implementación de elementos naturales, ya sea vegetación, como agua, aire y luz, o incluso, elementos un poco más inmóviles, pero aun así naturales, como maderas y piedras. La intención general es crear una conexión con elementos vivos de la naturaleza y nosotros.

Biofilia en la ciudad

Pensar en lo urbano, es pensar en estrategias que el buen urbanismo viene implementando desde siempre, enfatizado tal vez, a partir del urbanismo higienista o en todas las corrientes contemporáneas que buscan revertir o mejorar el impacto del cambio climático.

Gardens by the Bay, en Singapur: superárboles de metal, cúpulas de vidrio y senderos entre la vegetación
Gardens by the Bay, Singapur

Lo tradicional va de la mano con entretejer puntos verdes de diferentes tamaños en el tejido de nuestras ciudades, con diferentes características que dependerán de las necesidades de la zona. Algo que pueda impactar y hacer emocionar por su conexión con las raíces naturales a algún situacionista que esté a la deriva por la ciudad. Singapur debido a su tamaño y necesidades únicas lo hace de forma excepcional y es digno de estudiar cada espacio al detalle y exportar algunas de sus ideas.

Estos espacios verdes, para uso del ciudadano, brindan un lugar para que las personas estén en contacto con la naturaleza, y entre sí. Quienes los usan pueden sentir un efecto positivo en su ánimo y su bienestar. Pueden propiciar una atmósfera relajante y, además, pueden actuar de estructuradores o buffers urbanos en zonas concurridas. Quien no necesitó un respiro al caminar y no logró encontrar ni un solo asiento en nuestras junglas de cemento; en el césped deberíamos ser libres de sentarnos a descansar y desconectarnos de lo que queramos.  No valen esos espacios verdes “públicos”, entre comillas, que están cercados y no nos permiten ni ingresar ni vivirlos, si bien aportan y generen un buffer desde el punto de vista ecológico, no creo que podamos generar una conexión con un espacio que no podemos vivir, sentir y palpar.

Biofilia en la envolvente: fachadas, azoteas y ventanas

Pensar en la envolvente de una construcción es pensar en esos elementos que nos protegen de lo externo estando uno en el interior de un recinto, paredes, techos, fachadas, dobles fachadas, techos rectos, inclinados, ¿un jardín?, ¿una ventana? Un claro ejemplo de la implementación de conceptos biofílicos en las envolventes son los jardines verticales que poco a poco van tomando presencia en las zonas urbanas, como el del Caixa Forum de Madrid que en alguna ocasión salté para ver si llegaba al borde de la losa que parece flotar al lado del jardín, también salté en el de Barcelona, pero este último tiene una relación estrecha con el Mar Mediterráneo.

Las azoteas ajardinadas, ya sean pequeños bosques o huertas urbanas, suelen ser pequeños oasis de desconexión donde nos desvinculamos de la frialdad tectónica del hormigón y el vidrio para generar un vínculo estrecho con la naturaleza. Además, nos permiten regular la temperatura del edificio y mejoran la calidad del aire en las cercanías, algo imprescindible en la actualidad con la cantidad de gases que se emiten a nuestra atmósfera por la combustión de los pequeños, medianos y grandes medios de transporte a combustión.

Al igual que en la Torre Guinigi pueden oficiar de artefacto con el que los ciudadanos empaticen generando una idea de identidad para una ciudad y sus personas. Allí se crea una conexión entre esa naturaleza que viste o corona la construcción y las personas que la pueden disfrutar, por estar inmersos en ella, o simplemente por poder visualizarla y despejar la vista.

CaixaForum Madrid: el edificio de ladrillo y acero junto a un jardín vertical que cubre una medianera
Caixaforum Madrid

Pensar en la envolvente también es pensar en lo que pasa en el jardín, y las ventanas. En el primer caso, podemos pensar en pequeños jardines que visten las aceras que transitamos cuando caminamos de un sitio a otro, esos jardines que ayudan a generar una calle más viva, que propician espacios de reunión entre su anfitrión y los vecinos. Esos espacios de transición que generan entornos de calidad que tanto Jacobs como Appleyard buscaban: “una ciudad donde cada individuo puede vivir con relativa felicidad” (Jacobs & Appleyard, 1982).

También podemos hablar de las ventanas, esos espacios de transición entre el interior y el exterior de las viviendas. En este último caso podemos pensar en las Blumenfenster, o simplemente ventana de flores, que mediante un cuidadoso ejercicio de acupuntura urbana ofician buffer verde a nuestros sentidos. Los invito a leer La Casa como jardín de mi antiguo profesor Xavier Monteys donde investiga, y mucho, sobre esta relación que tenemos con los pequeños jardines como en una Blumenfenster y grandes jardines como esos donde la vivienda parece un pequeño refugio desde el cual contemplar el entorno natural, o, naturalmente creado por el hombre.

Biofilia en los interiores

En interiores, una estrategia con un enfoque biofílico podría ir de la mano con la incorporación de elementos naturales en el interior de un edificio, vivienda u oficina. Se puede lograr mediante la integración de diferentes materiales naturales como la madera, la piedra y las plantas en el interior. Es de destacar un correcto uso de la luz natural que entremezclado con los diferentes elementos puede generar cierta atmósfera que mejore el estado de ánimo de las personas y su productividad.

Al buscar una implementación con estos elementos, no solo me imagino un pequeño jardín interior implementado con macetas sobre un piso de madera en el que caminamos descalzos para sentir la textura de la madera, sino también en cómo ingresa la luz por los patios de una clásica casa chorizo que viste un espacio que puede ser interior o exterior. Una de esas viviendas clásicas del Río de la Plata donde en su pavimento se percibe el trabajo de las personas que generaron unas baldosas con una materia prima natural como la arcilla.

Dormitorio con una gran roca, paredes de vidrio y plantas alrededor de la cama
Casa Atibaia claro homenaje a Lina Bo Bardi

Yendo al otro extremo, mucho más tecnológico e irreal para muchos contextos, nos encontramos con el Canopy Park en Singapur, lugar donde más que un techo vidriado nos envuelve la luz y diferentes especies vegetales que te desconectan del exterior, pero te hacen recordar que seguimos en Singapur. Ejemplos hay millones. En el extremo contrario a Singapur, me imagino un edificio abandonado e invadido por la vegetación, casi como una reliquia donde se ve el paso del tiempo y como la naturaleza se vuelve a desarrollar sobre una arquitectura abandonada que es visitada por unos pocos privilegiados.

Algunos ejemplos más

Un ejemplo pensado desde lo biofílico es el Bosco Verticale en Milán, Italia, de Stefano Boeri: dos torres de viviendas con unos 800 árboles y más de 20.000 plantas en sus fachadas. Otro ejemplo claro de este enfoque está en las Amazon Spheres ubicadas en Seattle, tres cúpulas de vidrio interconectadas llenas con más de 40.000 plantas de todo el mundo. Unas estructuras que claramente les brindan a los empleados de Amazon un retiro natural de las clásicas ciudades americanas que suelen tener una dinámica muy agitada.

Un jardinero colgado de una cuerda poda las plantas del Bosco Verticale, con los techos de Milán de fondo
Bosco Verticale en Milán

Cómo llevar la biofilia a tu casa

No hace falta un bosque vertical. En una casa o un apartamento, la biofilia empieza por cosas simples:

  • Luz natural donde pasás más tiempo. El escritorio, la mesa o el sillón de lectura cerca de una ventana, con una luz que cambie durante el día. Escribí sobre eso en Komorebi, shibui y yūgen.
  • Vistas al verde. Aunque sea la copa de un árbol de la calle: no tapar la vista que tenés y orientar hacia ella los lugares de estar.
  • Plantas que puedas cuidar. Pocas y sanas valen más que muchas que se secan. Elegilas según la luz de cada ambiente.
  • Materiales naturales que se puedan tocar. Madera, piedra, cerámica, lino o lana, mejor si muestran el paso del tiempo, como propone el wabi-sabi.
  • Aire que circula. Ventilación cruzada, ventanas que se abren y la diferencia de temperatura entre la sombra y el sol.
  • Agua y sonidos naturales. La lluvia sobre un patio, una fuente chica o los pájaros del jardín.
  • Un rincón de refugio con vista. Un lugar resguardado, con la espalda protegida, desde donde se vea hacia afuera.
  • El jardín, el patio o el balcón como un lugar más de la casa. Lo cuento en la Serie Jardín.

Biofilia en la oficina

En el trabajo pasa lo mismo, ya sea en una oficina grande o en el home office. Un escritorio con luz natural y vista hacia afuera, plantas, materiales cálidos y un lugar para hacer una pausa cambian cómo se siente el día. La luz natural y la relación con el exterior son parte de lo que miramos cuando diseñamos espacios de trabajo, junto con el sonido y los estímulos.

Cada vez más necesaria

La biofilia en arquitectura puede ayudarnos a recuperar la conexión con la naturaleza en la ciudad. Al sumar elementos naturales a los edificios y al espacio urbano, logramos lugares más lindos y que además nos hacen bien. Y como pasamos cada vez más tiempo en la ciudad, esa conexión va a hacer más falta.

Si llegaste hasta acá sin dormirte, ¡gracias! Me fui de mambo con las palabras.

Referencias

– Browning, W., Ryan, C. y Clancy, J. (2014). 14 Patterns of Biophilic Design (se abre en otra pestaña). Terrapin Bright Green.

– Fromm, E. (1964). El corazón del hombre.

– Kaplan, R. y Kaplan, S. (1989). The Experience of Nature: A Psychological Perspective. Cambridge University Press.

– Ulrich, R. S. (1984). View through a window may influence recovery from surgery (se abre en otra pestaña). Science, 224, 420-421.

– Wilson, E. O. (1984). Biophilia. Harvard University Press.

– Archdaily. Imágenes Amazon Spheres (se abre en otra pestaña)

– The hook. Imagen Singapur (se abre en otra pestaña)

– CaixaForum. Imagen CaixaForum (se abre en otra pestaña)

– ArchHello. Imagen Casa Atibaia (se abre en otra pestaña)

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