Nota del Cuaderno: Lectura profunda (Aprox. 45 minutos).
- Introducción
- PAS 6463:2022 – Design for the Mind (BSI)
- ASPECTSS™ – Diseño para el autismo (criterios originales y 2.0)
- Guías sectoriales para oficinas y campus neuro-inclusivos
- Entornos laborales neurodiversos: HOK, Kay Sargent y BCO
- Entornos educativos y campus: AUDE 2025, RIBA y otros
- Tabla comparativa de marcos y estándares clave
- Discusión: desafíos, vacíos de investigación y oportunidades futuras
- Conclusiones generales
Conclusiones clave
- El diseño neuro-inclusivo es un cambio de paradigma humano y centrado en el usuario.
- Se apoya en marcos como PAS 6463:2022 (transversal), ASPECTSS (foco en autismo) y guías sectoriales (oficinas y campus).
- Un entorno exitoso debe ser: sensorialmente inteligente, espacialmente claro, diverso, flexible y centrado en el usuario.
- Requiere un diseño físico apoyado por políticas operativas y culturales de inclusión.
- “Diseñar para los extremos eleva el centro”: las soluciones para la neurodiversidad mejoran la experiencia de todos.

Introducción
La neurodiversidad refiere a la variabilidad natural en los modos de procesar la información y percibir el mundo que existe entre las personas. Engloba condiciones como el autismo, el TDAH, la dislexia, la dispraxia, entre otras. Se estima que aproximadamente 1 de cada 7 personas es neurodivergente. Históricamente, el diseño arquitectónico y las normas de edificación se han centrado en la diversidad física (dimensiones corporales, movilidad, visión, audición), pero han ignorado en gran medida la diversidad neurológica. Esto ha llevado a entornos construidos que, sin pretenderlo, pueden resultar estresantes, confusos o excluyentes para individuos neurodivergentes, por ejemplo, provocando sobrecarga sensorial ante un “bombardeo” de estímulos que la persona no puede filtrar fácilmente. Frente a esta realidad, en años recientes han emergido marcos de diseño e iniciativas normativas orientadas a crear entornos neuro-inclusivos, es decir, espacios donde todas las personas –neurotípicas y neurodivergentes– puedan desenvolverse con comodidad, seguridad y autonomía.
Este artículo ofrece un análisis profundo, sobre el diseño arquitectónico centrado en la neurodiversidad con especial atención al autismo. Se abordan tres ejes principales: (1) los marcos normativos generales, destacando la nueva especificación británica PAS 6463:2022 – Design for the Mind y su relación con procesos profesionales como el Plan de Trabajo RIBA; (2) el marco específico Autism ASPECTSS™, desde sus siete criterios originales hasta su expansión a ASPECTSS™ 2.0 con componentes adicionales, examinando su convergencia con PAS 6463 y evidencia de su impacto en entornos reales; (3) las guías sectoriales para lugares de trabajo y campus educativos, incluyendo aportes de HOK (Kay Sargent, 2019 y 2025), la guía de AUDE 2025 en el Reino Unido, y reportes de organizaciones como BCO y RIBA, revisando estrategias de zonificación sensorial, tipologías espaciales, control ambiental por el usuario y legibilidad del entorno. Asimismo, se discuten los estándares técnicos complementarios (ISO 22955:2021 en acústica de oficinas abiertas; CIE S 026:2018 y WELL v2 en iluminación circadiana) que traducen criterios de diseño en requisitos cuantificables –por ejemplo, Speech Transmission Index (STI), distraction distance, melanopic Equivalent Daylight Illuminance (m-EDI), Equivalent Melanopic Lux (EML), etc.– integrándolos al diseño neuro-inclusivo.

Para clarificar la relación entre estos marcos y estándares, se presenta una tabla comparativa contrastando sus enfoques según dimensiones clave: población objetivo, foco sensorial, ámbito de aplicación espacial, incorporación de estrategias operativas/organizacionales, métricas cuantitativas, participación de usuarios en el diseño, y grado de validación empírica. Finalmente, se ofrece una discusión crítica sobre los desafíos actuales, vacíos de investigación y oportunidades futuras en la arquitectura neuro-inclusiva. El propósito es brindar a una audiencia profesional en arquitectura una síntesis rigurosa y profundamente fundamentada, con referencias especializadas, que enfatice el enfoque humano del diseño para la neurodiversidad.
PAS 6463:2022 – Design for the Mind (BSI)

PAS 6463:2022, subtitulado Design for the mind – Neurodiversity and the built environment, es la primera especificación estándar desarrollada por un organismo nacional (BSI, Reino Unido) enfocada específicamente en la inclusión neurodivergente en entornos construidos. Publicada en 2022 con el patrocinio de entidades como Transport for London, BBC Workplace y Buro Happold, esta norma ofrece lineamientos prácticos para diseñar, crear y gestionar espacios que acomoden las necesidades de personas con autismo, TDAH, dislexia, dispraxia y otras condiciones neurodivergentes. Su objetivo macro es “crear lugares donde todos puedan prosperar por igual”, abordando cómo mitigar o eliminar los impactos negativos que los espacios mal diseñados generan en personas neurodivergentes.
Cobertura y contenidos: PAS 6463 es de alcance amplio, aplicable tanto a edificios como a espacios exteriores, en contextos de uso público, comercial y residencial (vivienda independiente o asistida). Reconoce que aspectos muy diversos del diseño edilicio pueden resultar incómodos, angustiantes o ser barreras para usuarios neurodivergentes. Por ello, aborda de manera transversal e integral múltiples factores sensoriales y cognitivos del entorno construido. Entre los tópicos específicos incluidos en la norma se cuentan:
- Iluminación y reflejos: se recomiendan soluciones lumínicas que eviten el deslumbramiento (por ejemplo, evitar grandes superficies reflectantes de vidrio o metal en fachadas que produzcan destellos molestos). Se promueve el control de la intensidad y espectro de la luz para reducir la sobrecarga sensorial, considerando también la regulación de ritmos circadianos (sección desarrollada más adelante en relación a estándares WELL). Asimismo, la norma señala que formas arquitectónicas curvas pueden percibirse como más calmantes que ángulos rectos muy marcados.
- Acústica y ruido: reconoce que el ruido es uno de los grandes estresores ambientales para muchas personas neurodivergentes (p.ej., individuos dentro del espectro autista con hipersensibilidad auditiva). PAS 6463 recomienda proveer aislamiento acústico adecuado (p. ej., uso de doble o triple acristalamiento para bloquear ruido externo), controlar la reverberación interior y minimizar sonidos súbitos o impredecibles. Sugiere, por ejemplo, la incorporación de materiales absorbentes, paneles acústicos o elementos como cabinas/salas silenciosas dentro de oficinas para quienes requieren escape del bullicio. También enfatiza la gestión activa del ruido operativo (alaramas, equipos mecánicos, etc.) mediante diseño y programación.
- Colores, patrones y acabados: se recomienda evitar contrastes excesivos, patrones abrumadores o superficies muy brillantes que puedan sobrecargar la percepción visual. En su lugar, propugna paletas calmantes y texturas familiares. Por ejemplo, en circulaciones sugiere colores tenues y uniformes que no distraigan ni confundan a personas con autismo o dislexia. Para acabados, se alienta el uso de revestimientos mates o de bajo brillo para reducir destellos y reflexiones incómodas. Estos lineamientos van de la mano con las recomendaciones de ASPECTSS 2.0 sobre color e iluminación (que veremos en la próxima sección), mostrando la convergencia de enfoques.
- Pavimentos y suelos: PAS 6463 advierte que diferencias bruscas en textura o color de piso pueden generar confusión espacial o inseguridad (p. ej., en personas con problemas de integración sensorial, demencia o Parkinson). Por ello sugiere mantener contrastes bajos entre superficies adyacentes, y asegurar transiciones suaves entre materiales para no alterar la propriocepción o el equilibrio del usuario.
- Zonificación espacial y wayfinding: la organización clara y lógica del espacio es destacada como uno de los aspectos más importantes para usuarios con diferencias en el procesamiento sensorial/cognitivo. Se recomienda disponer circulaciones y áreas con suficiente holgura para evitar choques o aglomeraciones (teniendo en cuenta que ciertas personas necesitan más espacio personal, concepto de proxémica). Asimismo, se fomenta proveer múltiples rutas o alternativas de circulación para quienes prefieran evitar zonas concurridas (por ejemplo, entradas y salidas alternativas con señalética clara). El diseño de la orientación (wayfinding) debe valerse de señalización consistente, códigos de color sencillos y pistas visuales o táctiles que ayuden a las personas a navegar intuitivamente los espacios. La familiaridad y legibilidad del entorno se logran a través de layouts previsibles, hitos reconocibles y evitando laberintos confusos.
- Transiciones espaciales suaves: en línea con frameworks previos (ASPECTSS enfatiza las transition spaces), PAS 6463 indica que las transiciones de un ambiente a otro deben diseñarse para ser graduales en términos sensoriales. Un espacio de transición bien concebido puede modular la luz, el sonido, la textura y el aroma al pasar de una zona estimulante a otra tranquila, ayudando al usuario a recalibrar sus sentidos paulatinamente. Por ejemplo, se prefiere evitar que una persona salga de un ambiente oscuro a uno extremadamente iluminado sin adaptación intermedia.
- Espacios verdes y refugios: la norma señala también la importancia de ofrecer oportunidades de retiro y calma, incluso en entornos exteriores. Recomienda dotar a los espacios al aire libre de áreas verdes pequeñas y recogidas además de las zonas abiertas amplias, para facilitar momentos de contemplación y alivio sensorial. Del mismo modo, en interiores sugiere incorporar “espacios de escape” o de baja estimulación donde un individuo sobresaturado sensorialmente pueda retirarse a regularse (concepto alineado con escape spaces de ASPECTSS). Estos pueden ser rincones silenciosos, salas de descanso, o elementos como cabinas individuales.
- Confort térmico y calidad del aire: se incluyen consideraciones para evitar distracciones o malestar por temperatura inadecuada u olores fuertes. Por ejemplo, mantener un confort térmico estable (evitando fluctuaciones bruscas) y controlar fuentes de olores (p.ej., ubicando cocinas/bares de forma que sus olores no invadan zonas de trabajo si ello puede ser distractor).
- Pre-visualización y previsibilidad: PAS 6463 alienta a facilitar que los usuarios puedan anticipar las características sensoriales de un entorno antes de ingresar. Menciona herramientas como tours virtuales o material informativo visual, de utilidad especial para personas autistas que afrontan ansiedad ante entornos desconocidos. Igualmente, se valora la predictibilidad: los entornos deben funcionar de forma consistente, minimizando cambios inesperados en la configuración espacial u operaciones, lo cual se logra con claridad de usos y señalizaciones.
- Gestión operativa y mantenimiento: Un rasgo innovador de PAS 6463 es que integra medidas de gestión y diseño como parte de un todo inseparable. No se limita al objeto arquitectónico estático, sino que provee lineamientos para las políticas operativas, protocolos de mantenimiento y evaluaciones posteriores a la ocupación. Por ejemplo, sugiere realizar auditorías post-ocupacionales con usuarios neurodivergentes para retroalimentar el diseño. También recomienda nombrar un responsable de accesibilidad cognitiva/neurodiversidad en proyectos y organizaciones, que vele por implementar estos criterios a lo largo del ciclo de vida edilicio. Esto coincide con la idea de RIBA de no relegar el diseño inclusivo a un especialista aislado, sino integrarlo en todas las fases (mediante la nueva Inclusive Design Overlay, discutida más adelante).

Integración con el Plan de Trabajo RIBA: Dado que la norma PAS 6463 pretende insertarse en la práctica profesional cotidiana, explícitamente alienta a los equipos de proyecto a seguir marcos establecidos como el Plan de Trabajo del RIBA para incorporar la neuroinclusión en todas las etapas del proyecto. Esto significa abordar consideraciones neurodivergentes desde la fase 0-1 (definición estratégica y briefing, incorporando requerimientos de neuroaccesibilidad en el programa), pasando por diseño conceptual y detallado (fases 2-4, aplicando los criterios sensoriales en planos y especificaciones), hasta la fase de entrega, uso y POE (fases 5-7, incluyendo formación de usuarios/operadores y evaluaciones). En línea con ello, iniciativas como la guía AUDE 2025 para entornos universitarios (sección posterior) proponen checklists específicas de neurodiversidad en cada etapa del proceso de diseño y construcción. La coordinación con el Plan de Trabajo asegura que la inclusión neurodivergente no sea un añadido de última hora, sino un componente integral del proyecto desde su concepción hasta la ocupación.
Paraguas para otros marcos: PAS 6463 actúa como un marco paraguas o de alto nivel bajo el cual se alinean y estructuran criterios presentes en guías previas más especializadas como la Autism ASPECTSS Design Index. De hecho, hubo participación de expertos en autismo en el comité redactor (Jean Hewitt lideró PAS 6463 con aporte de Magda Mostafa, autora de ASPECTSS, entre otros). Como resultado, muchos principios de PAS 6463 reflejan las recomendaciones de ASPECTSS, aunque ampliadas a una población neurodiversa más amplia y contextos variados (no solo aulas, sino oficinas, espacios públicos, etc.). Por ejemplo, tanto PAS 6463 como ASPECTSS enfatizan la importancia de transiciones graduales entre espacios con distinto nivel sensorial para reducir ansiedad y sobrecarga. Igualmente, ambos abogan por zonificar según niveles de estímulo (áreas de alta y baja estimulación con transiciones intermedias) en vez de solo por función tradicional. Así, PAS 6463 brinda un paraguas normativo general (best practices) dentro del cual marcos como ASPECTSS se pueden entender como aplicaciones específicas para cierta población (autistas) o tipología (por ej. aulas escolares). En la siguiente sección profundizamos en ASPECTSS y su evolución, ilustrando esta relación.
ASPECTSS™ – Diseño para el autismo (criterios originales y 2.0)
El Autism ASPECTSS™ Design Index es reconocido como el primer marco de diseño basado en evidencia a nivel mundial enfocado en entornos construidos para personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).Fue desarrollado por la arquitecta e investigadora Magda Mostafa a lo largo de una década de investigación, publicándose inicialmente en 2014 (tras presentarse conceptualmente desde 2012). ASPECTSS es un acrónimo que denomina siete criterios clave identificados como facilitadores del diseño para autismo, los cuales sirven tanto para evaluar entornos existentes como para guiar el diseño de nuevos espacios. Estos siete principios originales de ASPECTSS (a veces referido como versión 1.0) son:

Comfort y Pro Acoustics, cabinas de privacidad Orangebox On the QT, Orangebox Campers & Den,
Buzzispace BuzziTemp, paneles acústicos de pared Baux, Boss Design Mews y Buzzispace Buzzime. (fuente: atkinsrealis.com)
- Acoustics (Acústica): Controlar el entorno acústico para minimizar ruidos de fondo, ecos y reverberaciones que puedan abrumar o distraer a personas con hipersensibilidad auditiva. Se sugiere proveer distintos grados de aislamiento sonoro según la función: actividades que requieren alta concentración deben ubicarse en zonas de bajo estímulo sonoro bien aisladas, mientras que áreas más dinámicas toleran mayor ruido. Además, se aboga por un diseño progresivo donde, por ejemplo, estudiantes con autismo puedan graduar su exposición al sonido pasando gradualmente de ambientes muy controlados a otros más típicos conforme desarrollan tolerancia, evitando el “efecto invernadero” de sobreprotección sensorial.
- Spatial Sequencing (Secuenciación espacial): Diseñar la secuencia y organización de espacios de forma lógica y predecible, alineada con rutinas. Este principio capitaliza la preferencia por la estructura y la rutina común en muchas personas autistas. Implica disponer las estancias en un orden que siga el flujo natural de actividades (por ejemplo, en una escuela, la secuencia de entrada, pasillos, aula, patio, etc., de manera lineal y comprensible). Siempre que sea posible, se favorece una circulación unidireccional que evite cruces caóticos, apoyada en zonas de transición (ver más abajo) que faciliten el cambio de una actividad a la siguiente sin sobresaltos sensoriales.
- Escape Space (Espacio de escape): Proveer espacios de refugio donde la persona con autismo pueda retirarse temporalmente para aliviar la sobrecarga sensorial o emocional. Estas salas de escape o rincones tranquilos deben ofrecer un ambiente sensorialmente neutro, con estimulación mínima, que el usuario pueda personalizar para obtener la entrada sensorial que necesite (p. ej., luz tenue, texturas suaves, etc.). Estudios empíricos muestran efectos positivos de tales espacios en entornos educativos, permitiendo la autorregulación y reducción de conductas disruptivas. Un ejemplo puede ser un pequeño cubículo apartado dentro de un salón, una tienda de campaña o bean bag (puff) en un rincón, o incluso salas multisensoriales especialmente acondicionadas.
- Compartmentalization (Compartimentalización): Consiste en definir y limitar el ambiente sensorial de cada actividad, organizando el edificio en compartimentos claros. Cada espacio o compartimento debe tener una función única y bien definida, y una calidad sensorial consecuente con esa función. La separación entre compartimentos no requiere necesariamente paredes sólidas; puede lograrse mediante disposición de mobiliario, cambios de nivel, variaciones de textura en el piso, iluminación diferenciada, etc.. Lo importante es que cada área proporcione claves sensoriales coherentes con la actividad esperada en ella, evitando la ambigüedad. Por ejemplo, un rincón de lectura podría delimitarse con alfombra suave y luz cálida tenue, señalando al usuario sensorialmente que ese es un lugar de calma y concentración distinto de una zona de juegos con luz brillante y superficies duras.
- Transitions (Transiciones): Incorporar zonas de transición que faciliten el ajuste sensorial al pasar de un ambiente a otro con diferente nivel de estímulo. Una transición puede ser tan sencilla como un hito espacial (un pequeño vestíbulo, un cambio sutil de color) que indique que se está cambiando de zona, o tan elaborada como una sala de transición específica donde los usuarios puedan recalibrar sus sentidos antes de continuar. El objetivo es minimizar experiencias bruscas o shock sensorial – por ejemplo, disponer un espacio buffer con iluminación intermedia y acústica controlada al salir de un comedor ruidoso hacia una biblioteca silenciosa permite que el individuo se adapte gradualmente. Las transiciones complementan a la Secuenciación Espacial y la Zonificación Sensorial, creando un flujo continuo y suave en el recorrido espacial.
- Safety (Seguridad): Garantizar la seguridad física considerando que algunos usuarios con autismo pueden tener una percepción del peligro alterada o demorada. Esto implica medidas de diseño universales (evitar esquinas cortantes, proteger fuentes de calor, etc.), pero enfatizadas para población autista, especialmente niños, que pueden no entender riesgos convencionales. Por ejemplo, ASPECTSS sugiere griferías con control de temperatura para prevenir quemaduras dado que un niño autista podría no retirar la mano rápidamente del agua caliente. La seguridad contempla tanto la integridad física como cierta seguridad emocional, proporcionando entornos previsibles que reduzcan la ansiedad.
- Sensory Zoning (Zonificación sensorial): Agrupar los espacios según su nivel de estimulación sensorial permitido, más que por función programática convencional. Se propone zonificar las áreas en zonas de alta estimulación (p.ej., lugares para actividad vigorosa, interacción intensa, mayores ruidos) y zonas de baja estimulación (p.ej., entornos de concentración, relajación sensorial), intercalando entre ellas las transiciones ya mencionadas para cambiar gradualmente de un nivel a otro. Esta zonificación sensorial rompe con la zonificación tradicional únicamente funcional: por ejemplo, en una escuela típica todas las aulas pueden tener la misma categoría funcional, pero sensorialmente unas podrían designarse de baja estimulación (ambiente más controlado para ciertas actividades o alumnos que lo necesiten) mientras otras admiten mayor estímulo. La clave es organizar el plano no solo por qué se hace en cada espacio sino por cómo se siente ese espacio, creando entornos coherentes dentro de sí mismos y diferenciados de los colindantes en términos de nivel sensorial.

Estos siete criterios ASPECTSS 1.0 se han utilizado como herramienta de diagnóstico y guía de diseño en numerosos proyectos. Por ejemplo, Mostafa (2008, 2015) reportó la aplicación de ASPECTSS en la evaluación y rediseño de escuelas para niños con autismo, encontrando correlación entre mejoras en el entorno físico según ASPECTSS y la satisfacción de profesores y resultados con estudiantes. Intervenciones como codificación de color para wayfinding, tratamiento acústico en pasillos, incorporación de nichos de transición y espacios de escape en aulas produjeron una percepción significativamente positiva: los docentes reportaron que la nueva paleta de color facilitó la orientación de los visitantes, la acústica mejorada redujo las distracciones de los alumnos, la nueva organización espacial de las aulas potenció el aprendizaje, y las zonas de descompresión ayudaron a manejar mejor las conductas disruptivas. Estos hallazgos proveen validación empírica preliminar del impacto beneficioso de los principios ASPECTSS en entornos educativos reales.
Evolución a ASPECTSS™ 2.0: Si bien los siete lineamientos originales se centraban en variables espaciales y sensoriales fundamentales, la investigación y práctica subsecuente evidenció la necesidad de ampliarlos para abarcar una gama más rica de componentes de diseño. En 2020, Mostafa introdujo una versión actualizada denominada ASPECTSS 2.0, que expande el marco con 8 componentes adicionales, pasando de 7 a un total de 15 criterios (denominados 18 en algunas fuentes, contando sub-ítems). Estas nuevas incorporaciones integran aspectos antes implícitos o secundarios, reforzando la convergencia con estándares como PAS 6463. Los ocho elementos añadidos en ASPECTSS 2.0 son:

- Color: Profundiza el criterio de acabados visuales indicando cómo la elección de colores puede impactar a personas autistas. Se recomiendan tonalidades suaves, matices apagados y pasteles con propiedades calmantes, evitando colores muy saturados o contrastantes que podrían resultar abrumadores o incómodos. Estudios citados señalan que muchos individuos en el espectro hallan más placenteros ambientes en azul, verde suave, amarillo pálido, lila, rosa tenue o cremas cálidas, en lugar de colores chillones. ASPECTSS 2.0 propone usar el color deliberadamente para crear atmósferas (p.ej., tonos fríos y bajos contrastes para zonas de calma) y también como herramienta de orientación espacial (color-coding en elementos de wayfinding), algo demostrado eficaz en entornos educativos.
- Lighting (Iluminación): Recalca la importancia de la iluminación adaptable y saludable. Sugiere implementar esquemas de iluminación bien distribuidos y en capas, con luminarias regulables que permitan al usuario modificar la intensidad o incluso el espectro de luz a voluntad. Se promueve explícitamente la iluminación circadiana: luces que refuercen los ritmos circadianos (por su componente melanópica; ver sección de estándares WELL) y que puedan brindar estimulación luminosa para quienes la buscan (p. ej., dispositivos luminosos interactivos). Un punto crítico es eliminar fuentes de parpadeo o zumbido en lámparas, ya que personas con autismo pueden percibir o ser afectadas por parpadeos no detectables por el ojo típico, los cuales se asocian a migrañas o incluso convulsiones. ASPECTSS 2.0 recalca la compra de lámparas de alta calidad sin flicker ni ruido eléctrico. La convergencia con PAS 6463 aquí es notoria, pues ambos enfatizan iluminación confortable, regulable y sin deslumbramientos.
- Materials (Materiales): Incorpora la dimensión táctil y de textura en el diseño. Se recomienda priorizar materiales agradables al tacto –superficies cálidas, suaves, con texturas calmantes– dado que muchas personas autistas tienen procesamiento sensorial aumentado en el tacto (hipersensibilidad o, por el contrario, buscan estímulos táctiles). Por ejemplo, materiales como alfombras mullidas, tapices, madera lisa o telas suaves pueden brindar confort, mientras que acabados ásperos, fríos o pegajosos podrían generar rechazo. También se sugiere evitar materiales que generen estímulos sensoriales inesperados (p.ej., pisos que chirrían al pisar, superficies que reflejan demasiado la luz, etc.). Este criterio conecta con la tendencia de diseño biofílico: materiales naturales que aportan familiaridad y confort sensorial (tema también mencionado en PAS 6463 respecto a conexión con la naturaleza).
- Furniture (Mobiliario): Extiende la estrategia de diseño al mobiliario y equipamiento. ASPECTSS 2.0 insta a seleccionar mobiliario que cumpla funciones sensoriales además de funcionales. Por ejemplo, muebles tapizados y con rellenos suaves pueden contribuir a la absorción acústica y a la compartimentalización espacial (dividiendo visual y acústicamente zonas). Piezas ergonómicas contorneadas al cuerpo –como pufs de espuma viscoelástica, hamacas terapéuticas, sillas tipo bean bag– brindan confort proprioceptivo y táctil, ayudando a algunos usuarios a autorregularse mediante la presión profunda o el balanceo. Incluso existe mobiliario diseñado específicamente para entornos TEA, como cabinas sensoriales o escritorios con paneles envolventes. La idea es que el mobiliario no sea solo “neutro”, sino que aporte al entorno sensorial deseado (e.g., sofás altos que crean nichos acústicos, mesas modulables que configuran compartimentos).
- Wayfinding & Navigation (Orientación y navegabilidad): Aunque la orientación espacial ya estaba implícita en “Secuenciación espacial” y “Zonificación sensorial”, ASPECTSS 2.0 la eleva a categoría propia, destacando técnicas concretas de diseño para wayfinding aplicables más allá de grandes edificios. Recomienda, por ejemplo, usar estrategias de wayfinding también en entornos cotidianos: senderos guiados desde la calle hasta la entrada de casa con elementos visuales o táctiles (pavimento diferenciado, iluminación direccional) que ayuden a la transición exterior-interior. En interiores, propone señalización multimodal (visual, auditiva, táctil) pensando en diversas formas de percepción. Un caso concreto: el uso de tiras LED en zócalos o iluminación perimetral suave que sirva como guía nocturna y mejore la navegación segura en la oscuridad. También se alienta el uso de tecnología de navegación accesible (aplicaciones móviles con guías visuales/sonoras, códigos QR con mapas, etc.) para anticipar la ruta en espacios públicos complejos – similar a la iniciativa Pal Experiences mencionada en el criterio de Tecnología.
- Technology (Tecnología): Reconoce el rol de la tecnología digital como aliada para ambientes neuro-inclusivos. Muchas soluciones tecnológicas pueden apoyar las transiciones, la predictibilidad y el control ambiental para personas neurodivergentes. ASPECTSS 2.0 cita por ejemplo a la organización Pal Experiences, que crea herramientas digitales (videos, apps) para preparar a individuos con autismo, TDAH, ansiedad o PTSD sobre qué esperar en distintos lugares públicos. También se refiere a sistemas domóticos o de control del entorno: apps para que el usuario pueda regular la luz, el sonido o la temperatura de una sala según sus necesidades en tiempo real. Otra faceta tecnológica es la realidad virtual o aumentada para previsualizar entornos (ligado al concepto de “pre-visualización del entorno” de PAS 6463), permitiendo familiarizarse de antemano con un espacio nuevo y reducir incertidumbre. En suma, este criterio enfatiza que la accesibilidad cognitiva puede potenciarse con herramientas digitales que brinden estructura, información anticipada y feedback adaptado a cada persona.
- Sensory Economy (Economía sensorial): Este término alude a la gestión eficiente de la carga sensorial en un entorno. Es un concepto más abstracto que los anteriores: se trata de lograr un balance óptimo de estímulos sensoriales en el ambiente, ni demasiados que saturen ni muy pocos que priven de estimulación a quienes la buscan. La “economía sensorial” sugiere que el diseño debe permitir cierta personalización o ajuste fino para diferentes usuarios – por ejemplo, mediante opciones de control individual (iluminación dimerizable, cancelación de ruido, etc.) y ofreciendo variedad de espacios con distintos niveles de estímulo. También implica priorizar inversiones de diseño donde más impacto tengan en la experiencia sensorial global (de allí la metáfora económica). PAS 6463 comparte esta filosofía al proponer, por ejemplo, brindar control al usuario sobre elementos ambientales y proveer diversidad de espacios para elegir. Este criterio no estaba explícito en ASPECTSS original pero subyace en muchos de los otros.
- Programming & Operation (Programación y operación): Finalmente, ASPECTSS 2.0 agrega un componente relativo a las operaciones y la programación de actividades en el espacio construido. Se enfatiza que la inclusión sensorial no depende solo de la arquitectura física, sino también de cómo se usa y gestiona el espacio. Esto abarca políticas como: establecer horarios “tranquilos” con menos estímulos (ej. horas silenciosas en bibliotecas o supermercados), protocolos de mantenimiento que eviten realizar tareas muy ruidosas en horas de ocupación, capacitación del personal para comprender necesidades sensoriales, etc. También incluye la participación y concienciación del usuario: exhibiciones que celebren la perspectiva autista en el entorno (haciendo visible la diversidad), involucrar a personas neurodivergentes en la co-creación de normas de uso, y en general asegurar que la operación refuerce criterios de zonificación, secuenciación y accesibilidad sensorial definidos en el diseño. Este punto refleja la misma integración diseño-gestión de PAS 6463 y la guía AUDE, reconociendo que la inclusión es un proceso continuo que trasciende la entrega del edificio.

En conjunto, ASPECTSS 2.0 abarca 15 dimensiones de diseño (7 originales + 8 nuevas) para entornos autism-friendly. Esta expansión refleja el aprendizaje acumulado y alinea el marco con estándares recientes: por ejemplo, los nuevos ítems de Color, Iluminación y Materiales hacen referencia a recomendaciones detalladas de PAS 6463 sobre esos aspectos (colores suaves, evitar flicker, texturas agradables), mostrando convergencia entre ambos. Mientras PAS 6463 extiende su alcance a toda neurodiversidad, ASPECTSS 2.0 profundiza en las capas sensoriales y operativas que son particularmente relevantes en contextos TEA, sirviendo de laboratorio especializado cuyos hallazgos pueden generalizarse. En la práctica, se observan aplicaciones exitosas de ASPECTSS en proyectos de escuelas, centros de terapia e incluso viviendas, y cada vez más sus principios encuentran resonancia en diseños de oficinas y espacios públicos cuando se busca inclusión neurodivergente. A continuación, examinaremos precisamente cómo marcos conceptuales como los anteriores se han aplicado en guías sectoriales de arquitectura para entornos laborales y educativos, impulsadas por firmas y organizaciones líderes.
Guías sectoriales para oficinas y campus neuro-inclusivos
Mientras normas como PAS 6463 ofrecen un paraguas general y marcos como ASPECTSS proveen fundamentos teóricos con foco en autismo, han ido surgiendo múltiples guías prácticas enfocadas a sectores específicos – particularmente el diseño de espacios de trabajo corporativo y de campus educativos – para incorporar la neurodiversidad. Destacan en este ámbito los reportes y publicaciones de firmas de arquitectura globales (ej., HOK con Kay Sargent), asociaciones profesionales (el British Council for Offices, BCO en oficinas), y redes del sector educativo (la Association of University Directors of Estates, AUDE en Reino Unido, entre otras), así como iniciativas del RIBA para entornos inclusivos. Estas guías aterrizan principios neuro-inclusivos en estrategias espaciales concretas: planeamiento de oficinas neurodiversas, zonificación sensorial de plantas libres, tipologías de espacios (focus rooms, chill zones, etc.), diseño de ambientes universitarios cognitivo-accesibles, y recomendaciones operativas como políticas de flexibilidad y control ambiental por el usuario. A continuación, sintetizamos los aportes principales de estas guías sectoriales para workplace (oficinas) y campus (educación superior), subrayando coincidencias en sus enfoques.

Entornos laborales neurodiversos: HOK, Kay Sargent y BCO
Una de las primeras exploraciones comprensivas en el ámbito de workplace design fue el informe “Designing a Neurodiverse Workplace” publicado por HOK en 2019. Este reporte investigó cómo las organizaciones pueden repensar sus oficinas para que una plantilla cada vez más neurodiversa pueda prosperar, sosteniendo que el diseño para neurodiversidad beneficia a toda la fuerza laboral. Algunas observaciones clave de HOK (2019) fueron:
- Muchos de los retos comunes en oficinas abiertas afectan especialmente a empleados neurodivergentes, pero al abordarlos se mejora el entorno para todos. Entre estos desafíos se identificaron la organización espacial (distribución confusa), el carácter espacial (ambientes monótonos vs. estimulantes), la calidad acústica, el confort térmico, la iluminación y el grado de estimulación general. Es revelador que esta lista mapea directamente con factores sensoriales de PAS 6463 (espacio, ruido, temperatura, luz, sobrecarga de estímulos).
- Las personas neurodivergentes a menudo aportan talentos excepcionales (creatividad, empatía, pensamiento lateral, habilidad para patrones, etc.), pero no siempre pueden prosperar bajo las normas y entornos laborales típicos. Se mencionó que entre un 15-20% de la población tiene alguna neurodivergencia, lo cual representa una oportunidad de ventaja competitiva si se les brinda entornos inclusivos.
- Una recomendación central fue proveer a los empleados opciones y control sobre cómo y dónde trabajar, de modo que cada individuo pueda gestionar su ambiente según sus necesidades y maximizar su productividad. Esto implica diseñar oficinas con una variedad de tipologías de espacios – openspace colaborativo, salas privadas silenciosas, cabinas telefónicas, áreas de descanso sensorial, puestos flexibles, etc. – permitiendo elección. La filosofía es “diseñar para la elección”, similar al Activity-Based Working pero incorporando consideraciones sensoriales específicas.
- Además del entorno físico, HOK subrayó que la inclusión requiere también adaptaciones culturales y operativas (políticas de RRHH, tecnologías de apoyo, etc.), anticipando un punto que BCO y Kay Sargent también enfatizan. En síntesis, la aproximación de HOK (2019) propuso un diseño holístico del lugar de trabajo que combina estrategias espaciales (diseño físico), cambios operativos (p. ej., protocolos silenciosos, flexibilidad horaria) y ajustes individuales (ergonomía personalizada, herramientas de productividad) para apoyar tanto a empleados neurodivergentes como neurotípicos.
La arquitecta Kay Sargent, líder de diseño en HOK, ha sido una figura prominente impulsando el tema. En 2025 publicó el libro “Designing Neuroinclusive Workplaces: Advancing Sensory Processing and Cognitive Well-Being in the Built Environment”, que sintetiza años de investigación y experiencia práctica. En esta guía, Sargent traduce conceptos a estrategias concretas, por ejemplo:
- Imaginar espacios de trabajo que flexen con las necesidades humanas: proveer rincones tranquilos para enfocarse, zonas vibrantes para colaborar, iluminación y acústica cuidadas que no “atropellen” los sentidos. Es decir, zonificación sensorial interna: dentro de la misma oficina crear sub-entornos de diferente intensidad sensorial según la tarea (muy en línea con “Sensory Zoning” de ASPECTSS).
- Implementar técnicas como soundscaping (paisajismo sonoro) para domar el ruido ambiental, incorporando elementos que enmascaren o absorban sonido en zonas abiertas. A la par, integrar elementos biofílicos (plantas, materiales naturales, vistas al exterior) para inducir calma y reducir estrés, dado que la naturaleza tiende a tener efectos restauradores en todos, incluyendo personas con ansiedad o autismo.
- Diseñar layouts flexibles que se puedan adaptar a diferentes estilos cognitivos y laborales. Por ejemplo, mobiliario modular que permita reconfigurar áreas rápidamente, o espacios polivalentes que sirvan tanto para socializar como para retiro dependiendo de la configuración del momento. La agilidad espacial aquí se alía a la diversidad neurológica: en distintos momentos o para distintas personas, el entorno puede necesitar transformarse.
- Sargent también enfatiza dotar al usuario de controles individuales: iluminación personalizable (una lámpara de escritorio regulable en cada estación), opciones de regular ruido (auriculares canceladores o cabinas), posibilidad de moverse a otro sitio si lo necesita. Esto refuerza la noción de empoderamiento del empleado para ajustar su ambiente, que HOK 2019 ya sugería.
Un punto destacado en la comunicación de Sargent es la idea de “diseñar para los extremos y elevar el centro”: si diseñamos pensando en las necesidades más específicas (p.ej., de neurodivergentes que son minoría), terminamos generando soluciones que mejoran el bienestar de todos. Ella traza un paralelismo con la ADA (Americans with Disabilities Act) de 1990: así como aquella legislación transformó el acceso físico unificando criterios (rampas, ascensores, etc.), Sargent aboga por un enfoque cohesivo para la neuroinclusión, evitando soluciones fragmentadas y aisladamente aplicadas. Esto sugiere que eventualmente se necesitan estándares unificados – como podría ser PAS 6463 a nivel internacional – para que el diseño cognitivo-inclusivo se vuelva norma común en oficinas, en lugar de iniciativas aisladas.
El BCO (British Council for Offices), organismo influyente en Reino Unido en lineamientos de oficinas, publicó en 2022 un informe de investigación titulado “Designing for Neurodiversity”, reconociendo explícitamente que el espacio de oficina puede incapacitar o habilitar a individuos neurodiversos y que ciertos diseños actuales contribuyen al burnout de empleados neurodivergentes. El BCO adopta el modelo social de la discapacidad, afirmando que no es la persona la que “porta” la discapacidad sino el entorno mal adaptado el que la provoca. Entre las principios guía propuestos por BCO figuran:

- Las oficinas deben proveer un sentido de seguridad psicológica, ser intuitivas de usar, facilitar la toma de decisiones (es decir, no abrumar con complejidad), y ofrecer diversidad y agilidad en sus disposiciones. Esto resume la meta de que cualquier empleado (neurodivergente o no) se sienta cómodo, orientado y con posibilidades de elegir cómo interactuar con el espacio.
- Implementar ajustes sensoriales personalizables para el confort: garantizar el confort térmico, auditivo, visual y olfativo de los ocupantes, idealmente con capacidad de que cada uno ajuste según necesidad. Por ejemplo, BCO sugiere ofrecer pods o salas privadas aisladas acústicamente para quienes son sensibles al ruido; y brindar opciones de ajustar la iluminación en el puesto de trabajo (abrir/cerrar persianas, lámparas de tarea con distinto tono de luz). Estas medidas se alinean con lo antes visto en HOK y ASPECTSS (control individual, escape space).
- Asegurar que las amenidades esenciales estén claramente señalizadas y accesibles, incorporando diseño de orientación inclusivo. Un ejemplo dado: la señalética de colores vivos puede ayudar a la orientación de personas con dislexia (dificultades con lectura de texto). Igualmente, plantean que los pictogramas universales y la repetición de claves visuales en puntos decisivos del recorrido ayudan a todos a navegar el entorno laboral sin estrés.
- Proveer mobiliario versátil y ergonómico que se adapte a necesidades cambiantes. Esto incluye escritorios ajustables en altura (sentado/de pie) que permiten a individuos inquietos o con TDAH alternar posturas y liberar energía; mesas extensibles que acomodan distintos tamaños de reunión según se requiera, etc. El mobiliario flexible respalda la diversidad de modos de trabajo.
- Ofrecer una diversidad de espacios para trabajar y socializar según el estado de ánimo o tarea del empleado. BCO sugiere que además de los puestos formales, se habiliten entornos informales tipo biblioteca (silencioso, concentrado) o lounge acogedor con sofás y mesas bajas que repliquen las condiciones cómodas que muchos encontraron productivas trabajando desde casa. Esta variedad permite a alguien con sobrecarga sensorial moverse a un lugar tranquilo, o a alguien que necesite estimulación buscar un ambiente más dinámico.
- Incorporar espacios restaurativos dedicados, como una sala de bienestar privada con puerta que se pueda cerrar, ubicada en una zona remota de la oficina, o un espacio exterior con vegetación accesible durante la jornada. Estos lugares actúan de válvulas de escape para cualquiera que necesite un respiro (sea por estrés, fatiga sensorial o ansiedad) y son especialmente valiosos para empleados autistas que puedan experimentar crisis o necesidad de aislamiento temporal. La idea de un “wellbeing room” en la oficina extiende el concepto de escape space a contextos laborales.

El reporte del BCO además señala que el diseño es solo una parte de la ecuación; se debe acompañar de cambios en la cultura organizacional. Los equipos de Recursos Humanos juegan un rol crucial en crear un ambiente de apoyo donde estas adaptaciones se implementen sin estigma y con apoyo de todos. Recomiendan capacitación en neurodiversidad, políticas de comunicación inclusiva, y asesorar también a propietarios/gestores de edificios para atender estas necesidades. El mensaje es que la verdadera inclusión requiere un abordaje sistémico: espacio físico, políticas de RRHH y sensibilización, todos alineados.
Es notable cómo las recomendaciones de BCO (2022) refuerzan y detallan las de HOK (2019) y anticipan prácticas que Kay Sargent describe (2025). Todas hacen hincapié en la variedad espacial, la zonificación sensorial, el control por parte del usuario y la claridad ambiental como pilares del diseño neuroinclusivo en oficinas. En la práctica, ya se observan oficinas líderes incorporando tales elementos – por ejemplo, sedes corporativas con quiet rooms, iluminación circadiana integrada en los puestos, zonas no phone libres de distracciones, etc. Sin embargo, BCO advierte que la profesión aún pasa por alto en gran medida la neurodiversidad, por lo que estos informes buscan impulsar un cambio de paradigma, apoyado ahora por la existencia de PAS 6463 que brinda respaldo normativo.

Entornos educativos y campus: AUDE 2025, RIBA y otros
El diseño neuro-inclusivo en universidades y entornos educativos ha ganado atención recientemente, reconociendo que muchos estudiantes neurodivergentes (autistas, TDAH, disléxicos, etc.) enfrentan barreras innecesarias en campus tradicionales. En febrero de 2025, la Association of University Directors of Estates (AUDE) del Reino Unido publicó la guía “Neurodiversity – Design and Management Guide for Higher Education Environments”, coautoría de Jean Hewitt (Buro Happold) y Stephanie Kyle (Maber). Esta guía se concibió como respuesta directa a los desafíos en campus, respaldada por la evidencia de que las aulas, bibliotecas, residencias y otros espacios educativos pueden resultar especialmente retadores para personas neurodivergentes, haciendo crucial su mejora.

Un aspecto metodológico interesante es que la guía AUDE se enmarca como parte de un toolkit en 3 pasos: (1) un breve video de formación para introducir conceptos, (2) la guía escrita detallada, y (3) un checklist de Plan de Trabajo sobre neurodiversidad y discapacidades ocultas, para verificar que en cada etapa del desarrollo de proyectos universitarios se consideren estos aspectos. Esto último refleja la intención de institucionalizar el proceso (similar al overlay inclusivo del RIBA).
La guía AUDE 2025 enfatiza varios puntos clave de diseño para campus inclusivos:
- Importancia de la claridad en el diseño y el propósito de cada espacio. Un edificio universitario neuro-inclusivo debe comunicar claramente la función de sus áreas y cómo moverse en él. Esto se traduce en layouts lógicos, señalización consistente y entornos predecibles, para que estudiantes con, por ejemplo, autismo o ansiedad no se sientan perdidos. La legibilidad ambiental es fundamental: los usuarios deben comprender qué se espera en cada lugar sin ambigüedad ni información abrumadora.
- Necesidad de elementos de control accesibles a los usuarios. Los estudiantes (y personal) deberían tener opciones respecto al tipo de espacio en el que estar: es decir, un mix de espacios colaborativos, sociales y espacios calmados o de retiro dentro de cada edificio. Igualmente, tener control personal sobre condiciones inmediatas – escoger un asiento más alejado si se abruma, usar auriculares con cancelación de ruido, regular iluminación en una sala de estudio, etc. – empodera al usuario neurodivergente. La guía alienta a diseñar entornos con este empowerment en mente, alineado con la filosofía de elección mencionada en oficinas.
- Reducción de la estimulación sensorial excesiva: por ejemplo, evitar en lo posible la sobrecarga de pantallas, luces estroboscópicas, ruidos continuos de equipos en bibliotecas o laboratorios, etc.. También minimizar en lo posible fuentes de distracción en aulas – por ejemplo, sistemas de ventilación silenciosos, aislación de ruidos de pasillo, paletas cromáticas neutras en salones de estudio – para ayudar a estudiantes con déficit atencional o hipersensibilidades.
- Escala y volumen humanos: se señala que los espacios excesivamente grandes, impersonales, pueden agobiar o desorientar a estudiantes neurodivergentes. Se sugiere diseñar con escala humana, creando subdivisiones o espacios intermedios en edificios muy amplios de modo que los usuarios sientan entornos más contenibles. Por ejemplo, en una biblioteca de varios pisos, disponer rincones con mobiliario que generen sensación de habitación dentro de habitación, o utilizar elementos visuales para marcar zonas, puede hacer el espacio más manejable.
- Flujo lógico y predecible en la circulación por el campus. Similar a Secuenciación Espacial de ASPECTSS, esto implica que la planificación del campus y de los edificios siga una lógica fácilmente comprensible. Evitar laberintos, brindar mapas claros, usar hitos reconocibles (ej., código de color por facultades o plantas), todo ayuda a que estudiantes con dislexia, autismo u otros puedan orientarse con confianza.
- Incorporar principios de diseño biofílico: la guía recomienda usar la conexión con la naturaleza (plantas, vistas al exterior, materiales naturales) como recurso para crear entornos calmantes y agradables. Esto refleja que los espacios con elementos naturales tienden a disminuir la ansiedad y mejorar la concentración, algo beneficioso para neurotípicos y neurodivergentes por igual.
- Evitar patrones y contrastes extremos: en línea con PAS 6463, se advierte no utilizar acabados visuales que puedan producir confusión perceptiva o incluso respuestas de fobia (ej., azulejos con patrones geométricos intensos que puedan desencadenar malestar visual). Mejor optar por acabados uniformes o con variaciones suaves.
La guía AUDE se cuidó de no reinventar la rueda en áreas donde ya existían estándares: declara que es consciente de la gran cantidad de recomendaciones previas (RIBA, estándares británicos, códigos) y busca señalizar hacia esa guía existente sin contradecirla. En efecto, la colaboración con BSI y RIBA en su elaboración aseguró coherencia con PAS 6463. De hecho, Jean Hewitt (coautora) menciona que desde las primeras reuniones para PAS 6463 se vio que los entornos educativos son de los más desafiantes para personas neurodivergentes, de ahí la importancia de esta guía enfocada. La guía AUDE es un ejemplo de aterrizaje sectorial de PAS 6463: toma los principios transversales y los aplica al contexto universitario, con soluciones prácticas y casos. Por ejemplo, Nick Keightley (coautor) señala que se basaron en trabajos previos con la Universidad de Nottingham donde desarrollaron guías de diseño para neurodiversidad y discapacidades ocultas, integrando ese conocimiento en un toolkit práctico para toda la comunidad universitaria. Este toolkit promueve que la neurodiversidad se integre en todas las etapas de un proyecto en campus – desde briefing, diseño conceptual, diseño técnico, hasta construcción y operación – maximizando oportunidades de crear espacios de apoyo para todos.
Además de AUDE, el RIBA en sí ha tomado iniciativas para fomentar entornos educativos y de trabajo más inclusivos. La comunidad interna RIBA Enable (creada en 2021) agrupa a empleados con vivencias de discapacidad y neurodiversidad, y ha generado eventos y recursos. Por ejemplo, durante la Neurodiversity Celebration Week 2022 el RIBA organizó un webinar “Designing for neurodiversity: making informed design decisions” con apoyo de consultores, y ha producido blogs con testimonios de arquitectos neurodivergentes sobre cómo perciben los espacios. En 2023-2024 el RIBA desarrolló la mencionada Inclusive Design Overlay al Plan de Trabajo, en cuyo marco se subraya que la inclusión (física, sensorial, cognitiva) debe incorporarse desde el inicio y no verse como un añadido aislado por un especialista. Esto implica que los arquitectos en proyectos educacionales deben considerar la neurodiversidad desde la etapa de concepción del diseño pedagógico del espacio, no al final. Asimismo, RIBA Publishing ha lanzado libros como “Are you an inclusive designer?” y capítulos específicos sobre neurodiversidad en compilaciones de accesibilidad, reflejando que el tema está entrando al corpus de conocimiento profesional.
En otros países, comienzan a aparecer iniciativas análogas. Por ejemplo, en EE.UU., The Chronicle of Higher Education publicó en 2022 el informe “The Neurodiverse Campus” sobre cómo las universidades pueden sensibilizar a sus comunidades y adaptar infraestructuras. También universidades individuales (ej. University of Waterloo, Canadá) han desarrollado marcos de espacios inclusivos que referencian PAS 6463 y ASPECTSS. El consenso emergente es que un campus neuro-inclusivo no solo beneficia a estudiantes neurodivergentes, mejora la concentración, reduce estrés y aumenta la sensación de bienestar de todos los estudiantes, profesores y personal, promoviendo una educación superior más equitativa y efectiva.

En resumen, las guías sectoriales de workplace y campus traducen los principios abstractos en estrategias de diseño específicas: en oficinas, zonificación por niveles de estímulo, variedad tipológica, pods, quiet rooms, señalética inclusiva, etc.; en campus, entornos de aprendizaje modulables, residencias con espacios de retiro, bibliotecas con cabinas y zonas silenciosas, comedores con áreas tranquilas, etc. Un hilo conductor en ambas es la idea de diseñar entornos diversos y personalizables, en contraste con el paradigma único que tradicionalmente ha regido (p.ej., todas las aulas iguales, o cubículos homogéneos en una oficina). También, ambas enfatizan la participación del usuario: entender las necesidades de los propios empleados o estudiantes neurodivergentes (idealmente involucrarlos en el diseño participativo) para afinar soluciones.
A continuación, presentamos una comparativa resumida de los diferentes marcos y estándares abordados (PAS 6463, ASPECTSS 1.0/2.0, guías de oficina/campus como HOK-AUDE, y estándares técnicos ISO/WELL), según dimensiones clave, para visualizar sus énfasis y alcances relativos.
Tabla comparativa de marcos y estándares clave
A continuación se contrasta de forma esquemática los distintos marcos conceptuales (PAS 6463 y ASPECTSS), las guías sectoriales (HOK/BCO para oficinas y AUDE/RIBA para campus) y los estándares técnicos (ISO 22955, CIE S 026/WELL) en varias dimensiones relevantes:
| Dimensión | PAS 6463:2022 (BSI) “Design for the Mind” | Autism ASPECTSS™ (1.0 original y 2.0 expandido) | Guías sectoriales (HOK 2019 & Kay Sargent 2025 – oficinas; AUDE 2025 & RIBA – campus) | Estándares técnicos (ISO 22955:2021 – acústica; CIE S 026:2018 & WELL v2 – luz) |
|---|---|---|---|---|
| Población objetivo (¿Para quién?) | Neurodiversidad en general: personas con variaciones neurológicas (autismo, TDAH, dislexia, dispraxia, etc.), aplicable transversalmente a toda la sociedad. Busca inclusión “para todos”, mejorando bienestar general | Autismo (TEA) principalmente. Concebido para niños/jóvenes autistas en entornos educativos inicialmente, aunque aplicable a adultos con TEA. ASPECTSS 2.0 amplía relevancia a usuarios con TEA + posibles comorbilidades sensoriales (hipersensibilidad, epilepsia fotosensible, etc.) manteniendo foco en autismo. | Trabajadores corporativos neurodivergentes (autistas, TDAH, disléxicos, etc.) y estudiantes/profesorado neurodivergente. HOK/BCO: énfasis en empleados de oficina y beneficios extensivos a todo trabajador. AUDE/RIBA: estudiantes universitarios neurodivergentes; por extensión mejora la experiencia de todos en campus. | Cualquier usuario en entornos específicos: ISO 22955 aplica a empleados en oficinas abiertas (mejora confort acústico general, incl. ND). CIE S 026/WELL v2 enfocan ritmos circadianos de la población general, con beneficios particulares para individuos sensibles a la luz (autistas, etc.). En general, estándares técnicos no se dirigen a un grupo neuro en particular sino a parámetros universales de confort y salud. |
| Enfoque sensorial (¿Qué sentidos/procesos aborda?) | Multisensorial y cognitivo global: luz y visibilidad, sonido, acústica, olor, estímulos táctiles (materiales), confort térmico, wayfinding, sobrecarga vs. sub-estimulación, procesamiento de información espacial, ansiedad, proxémica, etc.. Integración holística: considera cómo mitigar estímulos negativos y promover ambientes comprensibles. | Sensorial con énfasis TEA: acústico, visual (colores/patrones), táctil-propioceptivo (materiales, muebles de presión profunda), vestibular (transiciones suaves), incluso gustos/olfato implícitamente al compartimentar funciones. 1.0: centrado en vista, oído, tacto, movimiento. 2.0: añade color, iluminación circadiana, economía sensorial (balance global), tecnología de apoyo sensorial. Procesamiento cognitivo abordado indirectamente mediante estructura y familiaridad (secuenciación, predictibilidad). | Sensorial + psicosocial en contextos específicos: En oficinas: acústica (control de ruido y sonido de fondo), iluminación (evitar deslumbramiento, flicker; favorecer luz natural/circadiana), ergonomía sensorial (muebles, temperatura personalizable), densidad y movimiento (layout que evite agobio). En campus: idem (reducir estímulos aversivos en aulas, bibliotecas; diseño claro para minimizar confusión). Además, enfoque en ambiente psico-social: sentido de seguridad psicológica, inclusión cultural. | Parámetros sensoriales específicos cuantificados: ISO 22955 – principalmente acústica: niveles de ruido, inteligibilidad del habla, reverberación, Speech Transmission Index (STI), distraction distance, privacy distance, etc., para limitar disturbios sonoros entre puestos. CIE S 026 & WELL – principalmente luz/circadiano: métricas de iluminación melanópica (lux melanópicos equivalentes), proporción espectral, exposición diurna vs nocturna, control de deslumbramiento. Pueden influir indirectamente en confort neuro (ej., luz circadiana estable mejora sueño y reduce estrés). |
| Aplicación espacial (¿Dónde se aplica?) | Transversal / todo entorno construido: Edificios comerciales, espacios públicos, viviendas, entornos educativos, entornos de transporte, etc.. Se aplica a diseño arquitectónico y urbanismo a cualquier escala (desde detalle interior hasta masterplan) con recomendaciones apropiadas (ej. paisaje sonoro urbano, iluminación callejera calmada, etc.). Cobertura de entornos interiores y exteriores. | Originalmente entornos educativos (escuelas TEA); aplicable a centros terapéuticos, hogares autismo, aulas de inclusión. ASPECTSS se ha usado en diseño de escuelas especializadas, centros de autismo, clínicas pediátricas y evaluación de los mismos. Sus criterios son extrapolables a viviendas autist-friendly e incluso a oficinas adaptadas para empleados autistas, pero el núcleo está pensado en espacios educativos/controlados. | Sectorial específico: HOK/BCO se centran en oficinas corporativas, lugares de trabajo (edificios de empresas, espacios cowork, oficinas abiertas). Kay Sargent extiende a espacios laborales híbridos post-pandemia. AUDE enfocado en campus universitarios: aulas, bibliotecas, residencias, oficinas académicas, espacios de estudiantes. RIBA aporta lineamientos aplicables a espacios educativos en general y ha incluido neurodiversidad en guías de workplace también. En conjunto cubren desde la escala de oficina hasta campus completos. | Tipología definida por norma: ISO 22955 es para oficinas abiertas (openspaces). No aplica a aulas, ni viviendas directamente, aunque sus principios acústicos pueden adaptarse. CIE S 026/WELL – interiores en general donde se busque salud circadiana: oficinas, colegios, hospitales, residencias. WELL Light requisitos varían si es hogares, hoteles, oficinas. En esencia, son estándares para entornos específicos pero ampliamente comunes. |
| Enfoque operativo/ organizacional (¿Incluye gestión y políticas?) | Sí, fuertemente: PAS 6463 integra medidas de gestión, mantenimiento y operación junto al diseño físico. Recomienda formación del personal, protocolos (ej. luces estroboscópicas apagadas en eventos), ajustes razonables en gestión de espacios, y evaluación post-ocupación con usuarios. Es un enfoque diseño + management. | Limitado en 1.0, más en 2.0: ASPECTSS 1.0 se centró en pautas de diseño físico. ASPECTSS 2.0 añade “Programming & Operation”, reconociendo que la gestión (horarios, reglas de uso, concientización) debe reforzar el diseño. Aún así, ASPECTSS es principalmente un marco espacial; confía en que operadores adapten sus políticas a las recomendaciones (ej. usar códigos visuales de conducta, evitar cambios repentinos en rutinas espaciales, etc.). | Sí, combinación diseño + cultura: HOK: su informe incluye sugerencias de cambios operativos y ajustes individuales además de espaciales (políticas de flexibilidad, apoyos tecnológicos, considerar RRHH). BCO: enfatiza rol de RRHH y cultura organizacional para que las adaptaciones de diseño prosperen sin estigma. Kay Sargent: aboga por un abordaje integral como ADA – implica normas corporativas unificadas. AUDE: combina diseño con gestión universitaria, pide involucrar a mantenimiento, docentes, personal TI, etc., y provee checklist para todo el ciclo del proyecto. RIBA: promueve un overlay para que en cada etapa del proyecto se piense en inclusión (por ejemplo, considerar neurodiversidad en brief de necesidades, en criterios de éxito, en POE-Post-Occupancy Evaluation). | No directamente: Estos estándares definen requerimientos técnicos cuantitativos, pero no cubren aspectos de gestión. Por ejemplo, ISO 22955 fija criterios acústicos pero no dice cómo operar la oficina; WELL Light fija niveles de lux melanópico pero no dicta políticas de uso de luz. Sin embargo, WELL Building Standard en general sí involucra cierto componente operativo (ej. educación a empleados sobre ritmos circadianos, manual de usuario de iluminación, etc.), aunque el núcleo sigue siendo técnico. En suma, se centran en performance medible más que en políticas organizacionales. |
| Métricas cuantificables (¿Proporciona criterios medibles?) | En su mayoría cualitativo, con algunas referencias a estándares cuantitativos externos. PAS 6463 es una especificación orientativa, no impone números fijos sino buenas prácticas (ej. “evitar >30 dB de ruido de fondo en espacios silenciosos” podría mencionarse pero remite a estándares acústicos formales como ISO 22955 para cifras exactas). Así, puede citar cumplir ISO acústica, usar niveles melanópicos de WELL, etc., integrando esos como medibles. Pero en texto es descriptivo (ej. “usar iluminación con componente circadiano adecuada” remitiendo a métricas WELL). | Semi-cuantitativo en algunos aspectos: ASPECTSS 1.0 se expresaba cualitativamente (“minimizar reverberación”, “baja estimulación”). La investigación asociada a veces midió condiciones (Mostafa 2018 midió reducciones de ruido, etc.), pero el marco no traía números explícitos. ASPECTSS 2.0 al incorporar iluminación circadiana podría implicar adoptar métricas como lux melanópico (ej. Mostafa sugiere 250 lux melanópicos AM en aulas, según recomendaciones científicas). Sin embargo, formalmente es un framework conceptual; deja la cuantificación a normativas (NR para ruido, EML para luz, etc.). | Recomendaciones cualitativas con apoyo de datos: HOK/BCO sí presentan algunos datos (ej. porcentaje de empleados distraídos por ruido, etc.) para justificar, pero sus guías ofrecen recomendaciones más que requisitos medibles. Ejemplo: BCO sugiere “mantener <50 EML en la noche en oficina” podría tomarse de WELL, pero en su texto era narrativo. Kay Sargent cita investigación (mejoras en desempeño, etc.) pero la guía es práctica no normativa, por lo que no impone métricas, más bien indicadores: ej. acoustic comfort medido con encuestas o ANSI S12.60 en aulas. AUDE: similar, lista consideraciones (evitar contraste alto, etc.) sin dar un umbral preciso, pero remite a estándares técnicos donde aplicable (ej. reverberación <0.6 s según BB93 para aulas). En resumen, guías sectoriales combinan buenas prácticas y a veces sugieren adherir a métricas de otras normas (WELL, ISO, Building Regs). | Sí, totalmente cuantitativos: ISO 22955 define métricas como: STI (≥0.50 privacidad aceptable, etc.), distraction distance (distancia a la que STI cae a 0.5; se buscan diseños con distracción < X metros), niveles de presión sonora máximos, absorción acústica equivalente requerida (m² Sabine), etc. Estas métricas permiten verificar acústicamente un diseño. CIE S 026 da fórmulas para calcular m-EDI (melanopic Equivalent Daylight Illuminance), y WELL v2 establece umbrales numéricos: p.ej. ≥200 EML vertical en 75% de puestos de trabajo entre 9-13h; ≤50 EML de noche. Estas cifras son comprobables mediante mediciones de luz. También WELL define niveles de reverberación (según ocupación sala) y ruido (NC/NRC). En síntesis, estos estándares convierten las necesidades sensoriales en requisitos numéricos objetivos que pueden incorporarse en proyectos y certificaciones. |
| Participación de usuarios (¿Involucra a personas neurodivergentes?) | Sí, fomenta co-creación y feedback: PAS 6463 fue desarrollado con consulta a personas neurodivergentes en su comité. En aplicación, sugiere incorporar neurodivergentes y especialistas en los equipos de proyecto y recoger retroalimentación post-ocupación de los usuarios reales. La filosofía es “nada sobre nosotros sin nosotros”. | Sí, implícitamente: Mostafa desarrolló ASPECTSS basándose en investigación con usuarios autistas (observaciones, encuestas a profesores, etc.). En proyectos aplicados, recomienda ajustar el diseño a individuo/grupo particular. Por ejemplo, evaluar qué estímulos disparan crisis a cierto estudiante e incorporarlo. Sin embargo, ASPECTSS en sí es un marco técnico; no detalla métodos participativos, pero al ser flexible se adapta a input de usuarios (ej. elegir colores preferidos por los alumnos para coding). | Explícitamente sí: HOK entrevistó a expertos y personas neurodivergentes para su informe. BCO colaboró con científicos (Centric Lab) y recabó experiencias de ND en oficinas. Kay Sargent – su motivación viene en parte de ser madre de hijos neurodivergentes, y el libro incluye voces de clientes ND y expertos. AUDE surgió de un proyecto estudiantil ganador y fue refinado con input de la comunidad universitaria (Brendan Sexton U.Nottingham lideró con vivencias). RIBA Enable involucra personal ND en iniciativas. Todas estas guías recalcan escuchar a los propios usuarios neurodiversos del espacio (empleados, estudiantes) a través de encuestas, focus groups, pruebas piloto, etc., y adaptar el diseño en consecuencia. | No en desarrollo, pero en uso se basan en necesidades humanas generales: Los estándares técnicos se derivan de investigación con sujetos (ej. ISO 22955 se basó en estudios de satisfacción acústica de empleados; CIE S026 en cronobiología humana). No obstante, en su formulación no hubo consulta pública masiva a ND. Al aplicarlos, no requieren participación usuaria, solo cumplimiento técnico. Eso sí, surgen de un cuerpo científico que incorpora en algunos casos datos de individuos hipersensibles (ej., criterio de flicker IEEE 1789 deriva de prevenir malestares neurológicos). En suma, son human-centered science, pero la participación es indirecta vía investigación especializada, no diseño participativo en cada proyecto. |
| Validación empírica (¿Evidencia de eficacia?) | En desarrollo: PAS 6463 se apoya en estudios cualitativos previos y consenso de expertos. Su eficacia concreta está en fase de validación a través de implementaciones piloto. Aún no hay abundantes datos post-ocupación publicados bajo PAS, pero se espera que su adopción genere investigaciones. Al ser primer estándar, la profesión todavía la está conociendo. | Sí, casos documentados: Mostafa et al. han publicado evaluaciones (Archnet-IJAR 2023) demostrando mejoras en escuelas tras aplicar ASPECTSS. Varias tesis y papers (Mostafa 2015, 2018; Khare & Mullick 2008) han reportado efectos positivos en atención, reducción de estímulos negativos, etc. ASPECTSS lleva ~10+ años usándose, con feedback acumulado especialmente en contexto educativo. Su evolución a 2.0 refleja lecciones aprendidas. Aun así, se requieren más estudios controlados para cuantificar impacto en distintos entornos (oficinas, viviendas). | Avalada por tendencias y estudios de bienestar corporativo: Muchas recomendaciones de HOK/BCO se respaldan en datos: ej., openspace noise reduce productividad ~30 min diarios; inclusión neurodiv. mejora retención de talento (citado por WEF); empresas inclusivas reportan equipos más satisfechos e innovadores. Kay Sargent cita casos reales de clientes (AstraZeneca, KPMG) donde entornos neuroinclusive se tradujeron en “ganancias del mundo real”. AUDE base su guía en evidencias de necesidades no cubiertas en campus y en pilotos (ej., pods sensoriales en bibliotecas con alta ocupación, caso DSU 2024). En general, estas guías surgen porque hay awareness creciente y algunas métricas de mejora, pero es un campo joven: se identifican la mayoría de buenas prácticas, mas la investigación formal de impacto (ej., cuánto mejora la tasa de graduación de estudiantes autistas tras cambios espaciales) está iniciando. | Sí, respaldados científicamente: ISO 22955 se basa en décadas de investigación en acústica de oficinas que correlacionan métricas con satisfacción y desempeño. Ej., STI y distraction distance están validados como predictores de molestia por conversaciones. CIE S026 fue desarrollado por científicos líderes (Lucas, Brown, etc.) usando datos cronobiológicos sólidos; WELL a su vez incorporó recomendaciones de Lighting Research Center y otros, que muestran que ≥150-200 EML diurnos mejoran alineación circadiana y estado de alerta, mientras limitar luz azul nocturna (<50 EML) mejora sueño. Estas métricas ya han sido probadas en laboratorios y estudios de campo. Por tanto, aunque no son “neurodiversidad” per se, su efectividad en mejorar confort y salud está bien documentada. En acústica, oficinas que cumplen ISO 22955 muestran mayor % de empleados satisfechos con ruido. |
(Fuentes: PAS 6463; ASPECTSS; HOK/BCO; AUDE/RIBA; ISO 22955; WELL v2, etc.)
Discusión: desafíos, vacíos de investigación y oportunidades futuras
La revisión anterior evidencia que el diseño arquitectónico neuro-inclusivo ha avanzado significativamente en un tiempo breve: de ser un tema prácticamente ignorado hace una década, hoy contamos con un estándar pionero (PAS 6463), frameworks especializados como ASPECTSS, guías sectoriales influyentes y métricas técnicas para aspectos sensoriales. Sin embargo, persisten múltiples desafíos y vacíos para consolidar este enfoque en la práctica arquitectónica y urbana general:

1. Divulgación y adopción profesional: A pesar de la disponibilidad de nuevos marcos, un obstáculo inicial es la falta de concienciación generalizada entre profesionales. Muchos arquitectos y desarrolladores aún desconocen o pasan por alto la neurodiversidad en sus proyectos. Stephen Cousins señalaba en RIBA Journal (2023) que el nuevo estándar PAS 6463 seguía siendo ampliamente ignorado por la profesión arquitectónica. Esto apunta a una necesidad de formación y difusión: incorporar contenidos de diseño cognitivo-inclusivo en los currículos académicos de arquitectura, ofrecer CPDs (Continuing Professional Development) acreditados sobre el tema, y publicar más casos de estudio exitosos. Iniciativas como la Neurodiversity Celebration Week respaldada por RIBA ayudan, pero aún es un nicho. Para que las recomendaciones lleguen a proyectos reales, los clientes también deben ver valor en ellas; por tanto, demostrar el business case (como hicieron HOK/BCO) – equipos más productivos, estudiantes con mejor desempeño – será clave para motivar inversión en entornos neuro-inclusivos.
2. Comprobación empírica de impacto: Si bien hay evidencia cualitativa y algunos datos puntuales de mejora tras intervenciones (ej. satisfacción de profesores en escuelas ASPECTSS, uso intensivo de pods silenciosos en bibliotecas, etc.), aún faltan investigaciones sistemáticas y longitudinales que cuantifiquen el impacto de las mejoras espaciales en métricas duras. Por ejemplo: ¿Reducir reverberación en aulas inclusivas mejora significativamente las calificaciones o la asistencia de alumnos neurodivergentes? ¿Implementar zonas “quiet” en oficinas reduce la rotación de empleados autistas o sus días de baja por estrés? ¿Cuánto aumentan los niveles de concentración medibles (ej. tareas cognitivas) al moverse a un espacio de baja estimulación en la oficina? Estudios controlados antes-después y comparativos serían valiosos para fortalecer el aval científico de estas intervenciones. Dado que cada individuo neurodivergente es único, también sería útil investigar efectos personalizados: por qué ciertas personas responden mejor a ciertos ajustes que otras. La emergente disciplina de “neuroarquitectura” y los métodos de post-occupancy evaluation centrados en neurodiversidad (ej. encuestas de experiencia sensorial, biometría como seguimiento de niveles de cortisol ante estímulos) pueden aportar datos objetivos. A medida que proyectos piloto se implementen bajo PAS 6463, documentarlos rigurosamente brindará retroalimentación para refinar guías futuras.
3. Conciliar necesidades diversas y potenciales conflictos: Uno de los retos intrínsecos de “diseñar para todos” es que no todas las necesidades neurodivergentes coinciden; a veces incluso pueden oponerse. Por ejemplo, en una misma oficina puede haber empleados autistas con hiper sensibilidad sensorial que requieren extrema reducción de estímulos, y otros con TDAH o rasgos hipo sensibles que buscan estimulación adicional para concentrarse. Un espacio de trabajo muy minimalista y silencioso ideal para los primeros quizá resulte aburrido o poco motivante para los segundos; inversamente, un ambiente lleno de elementos vibrantes que estimule a unos puede agobiar a otros. ¿Cómo resolver esta “ecuación”? Las guías sugieren la respuesta: diversidad de espacios y personalización. No se trata de que cada rincón sirva a todos a la vez (lo cual es imposible ante sensibilidades opuestas), sino de proveer diferentes entornos dentro del conjunto, y permitir a cada individuo escoger o adaptar su entorno inmediato según prefiera. Este enfoque de flexibilidad es prometedor, pero presenta desafíos prácticos: supone contar con espacio y recursos suficientes para habilitar multiplicidad de áreas; en proyectos de presupuesto o superficie limitada, lograr esa gradación puede ser difícil. También implica implementar sistemas de reserva o uso compartido (por ejemplo, cabinas silenciosas que todos pueden usar por turnos) lo cual requiere gestión. Otra tensión puede surgir entre accesibilidad física y neurodivergente: ciertas soluciones para neurodiversidad (ej. moqueta gruesa para absorber ruido) podrían chocar con criterios de accesibilidad universal física (moqueta dificulta rodamiento de sillas de ruedas). Se deberá buscar soluciones conciliadoras (ej. suelos lisos pero con subsuelo aislante acústico, etc.). En general, la colaboración interdisciplinaria (diseñadores, ingenieros, especialistas en accesibilidad, psicólogos ambientales, usuarios) desde las primeras fases es vital para equilibrar requerimientos y diseñar entornos inclusivos en todos los sentidos.
4. Extensión a entornos públicos y urbanos: Gran parte de los esfuerzos iniciales se han volcado en interiores controlados (oficinas, escuelas, campus). Un desafío próximo es llevar la neuro-inclusión a espacios públicos urbanos: calles, plazas, transporte público, comercios, museos, etc. Algunas pautas de PAS 6463 tocan esto (ej., estaciones de transporte con salas tranquilas, señalética sensorialmente amigable, reducir megafonías estridentes). De hecho, ya existen casos como aeropuertos con sensory rooms o quiet hours en supermercados para compradores autistas. Pero falta integrar sistemáticamente en el diseño urbano consideraciones como: polución sonora y lumínica reducida (ciudades menos ruidosas benefician especialmente a ND), wayfinding urbano multi-sensorial (ej. aceras con texturas guía, apps de realidad aumentada para orientarse en calles), semáforos sonoros con tonos no intrusivos, espacios verdes accesibles para descompresión en entornos densos, etc. Una ciudad neuro-inclusiva buscaría contrarrestar el caos sensorial típico de entornos urbanos mediante zonas de respiro, información clara y redundante (visual+táctil+auditiva), y diseño participativo con neurodivergentes locales. Esto conecta con tendencias de ciudades sensibles (sensory-friendly cities) y cruza con otros movimientos (ciudades amigables con la demencia, con autismo, etc.). Unificar criterios en escalas mayores será un siguiente paso, aunque más complejo por la multiplicidad de actores.
5. Normativización y certificación: PAS 6463 es un inicio voluntario; un reto será avanzar hacia la incorporación de criterios neuro-inclusivos en códigos de construcción obligatorios y sistemas de certificación. Por ejemplo, integrar requisitos de confort neurodiverso en las Building Regulations (en UK podría ser Approved Document annex; en otros países, guías locales). Certificaciones de sostenibilidad/wellness tipo WELL, LEED, BREEAM ya han comenzado: WELL v2 contempla neurodiversidad tangencialmente en Mind y Community, y se habla de añadir más en futuras versiones. La propia Kay Sargent mencionó que WELL Building Standard y la ADA están discutiendo cómo incluir neurodiversidad. Es posible que surjan sellos específicos, análogo a “Autism Friendly Design” certificados (ya hay para museos y hospitales en algunos sitios). Esto abre oportunidades, pero también riesgos: si no se define con rigor, puede caer en neuro-washing (promocionar espacios supuestamente neurofriendly sin verdadera eficacia). Por ello, la base de métricas objetivas (como las de ISO/WELL) combinada con checklists cualitativas (como PAS/ASPECTSS) debe consolidarse en herramientas de evaluación fiables. Una dirección interesante es la propuesta por el Sensory Processing Model de Allen & Blair (2022) o la matriz Inclusive Design Wheel, que incluyen neurodiversidad como criterio en auditorías de accesibilidad. En el Reino Unido, el BCO pidió incluso cambios regulatorios para exigir algunos lineamientos (ej., regulación de niveles máximos de ruido u opciones de quiet rooms en nuevos edificios de oficinas). Normativizar puede asegurar mínimos, pero también hay que evitar la rigidez: la neurodiversidad es heterogénea y evolutiva, por lo que las regulaciones deberán ser de desempeño más que prescriptivas, permitiendo adaptaciones caso a caso siempre que se logre la intención inclusiva.
6. Diseño centrado en la persona y tecnología asistiva: Un futuro prometedor es profundizar en el diseño centrado en el usuario individual mediante tecnología. Ejemplos ya en marcha: Apps de realidad virtual para entrenar a alguien en usar un edificio antes de que vaya (reduciendo ansiedad, como las guías de Pal Experiences); sensores portátiles que detectan signos fisiológicos de sobrecarga (pulseras que midan frecuencia cardíaca, etc.) y ajusten automáticamente iluminación o avisen al usuario que tome un descanso. En entornos laborales, estaciones de trabajo inteligentes podrían calibrar luz o sonido en tiempo real según preferencia guardada del usuario que se loguea. La personalización masiva vía tecnología permitiría afinar entornos a necesidades muy específicas sin intervenir físicamente cada vez. No obstante, esto trae cuestiones de privacidad y ética (¿hasta qué punto monitorizar estados emocionales de un empleado?), así como asegurarse de no recaer toda la carga en la persona (“que use auriculares AR para sobrellevar un mal diseño” no sería justo). La tecnología debe ser facilitadora, no compensatoria de deficiencias de diseño. Idealmente, se integrará sin fricción (ej., luces que el usuario ajusta fácilmente desde su teléfono, sistemas de reservas sencillos para cabinas, etc.).

7. Extender el enfoque a la diversidad cognitiva en general: La neurodiversidad suele englobar condiciones del desarrollo neurológico, pero el diseño cognitivo-inclusivo puede ampliarse a otras diferencias cognitivas y psíquicas: por ejemplo, personas con trastornos de ansiedad, trastorno bipolar, TEPT (estrés postraumático), altamente sensibles, o incluso el neuro-envejecimiento (deterioro cognitivo leve, demencias tempranas). Muchas recomendaciones son universales (reducción de estrés ambiental ayuda a la salud mental de todos). Pero podría haber consideraciones particulares: por ejemplo, salas de recarga sensorial también benefician a personas con ansiedad aguda; señalética muy consistente y repetitiva favorece a individuos con deterioro de memoria (similar a diseño para demencia). Sería interesante ver si PAS 6463 u otros en futuras revisiones incorporan explícitamente tales poblaciones en la definición de “neurodiversidad” (que ya es amplia). Un marco emergente es el de diseño para salud mental y neurociencia arquitectónica en general, que converge con la neurodiversidad (ej., diseño de entornos para reducir el cortisol, incorporar ritmos circadianos, estimular sensorialmente de forma positiva (colores que elevan estado de ánimo sin saturar, etc.)). Integrar estos campos puede generar un enfoque holístico de bienestar neuropsicológico en la arquitectura, donde la neurodiversidad es una pieza fundamental.
En conclusión, los desafíos son considerables, pero cada uno representa a la vez una oportunidad de innovación para la disciplina de la arquitectura. La inclusión neurodivergente impulsa a los diseñadores a ser más creativos, a cuestionar suposiciones (¿por qué las oficinas eran todas iguales para todos?) y a acercarse a los usuarios de manera empática y personalizada. Los vacíos de investigación ofrecen oportunidades para colaboración entre arquitectos, psicólogos, neurólogos, ingenieros y usuarios en investigaciones interdisciplinarias. Asimismo, existe un interés creciente del mercado: empresas tecnológicas compitiendo por talento neurodivergente (ej. Microsoft, SAP) empiezan a ver la oficina inclusiva como ventaja; universidades deseosas de ser percibidas como “neurodiversity-friendly” para atraer y retener estudiantes brindarán terreno para implementar estas ideas.
Conclusiones generales
El diseño arquitectónico enfocado en la neurodiversidad representa un cambio de paradigma hacia un enfoque más humano, diverso y centrado en el usuario en la creación de entornos. A lo largo de este artículo examinaremos cómo se está construyendo el andamiaje teórico-práctico de este paradigma: desde la normativa transversal PAS 6463:2022, que sistematiza principios de diseño neuro-inclusivo a nivel de estándar nacional, actuando como paraguas para iniciativas existentes; pasando por el marco ASPECTSS, pionero en articular las necesidades de personas con autismo en criterios espaciales concretos y que evoluciona integrando nuevos hallazgos; hasta las guías sectoriales de oficinas y campus que traducen estos principios en soluciones aplicables en contextos laborales y educativos, evidenciando que la inclusión neurodivergente no solo es lo correcto en términos éticos, sino que genera entornos de mayor bienestar y productividad para todos. Complementariamente, estándares técnicos como ISO 22955 y CIE S 026 proveen las herramientas para medir y garantizar condiciones óptimas de acústica e iluminación, aspectos fundamentales del confort neurosensorial.
Se concluye que un diseño neuro-inclusivo exitoso debe ser: sensorialmente inteligente (modulando luz, sonido, color, textura para evitar sobrecargas y permitir experiencias agradables), espacialmente claro y predecible (ofreciendo legibilidad y estructura comprensible del entorno), diverso y flexible (con variedad de espacios que cubran un espectro de necesidades y posibiliten elección), y centrado en el usuario (involucrando a personas neurodivergentes en el proceso, otorgándoles control sobre su ambiente, y adaptándose a su feedback). Además, debe estar respaldado por una operación sensible: políticas organizacionales y culturales que refuercen la inclusión más allá del plano físico.
Estamos aún en las primeras etapas de esta transformación. Así como en décadas pasadas la accesibilidad física pasó de ser una idea poco considerada a un componente esencial y normado del buen diseño, hoy vemos la gestación de una “accesibilidad cognitiva y sensorial” que probablemente se consolide en los próximos años. Las brechas de conocimiento identificadas invitan a la acción: más investigación empírica, mayor formación profesional, y sobre todo más proyectos demostrativos que sirvan de modelo. Cada escuela que incorpora principios ASPECTSS, cada oficina que implementa un espacio de bienestar, cada campus que adopta las guías de neurodiversidad, se convierte en un laboratorio vivo del que aprender y que inspira a otros.
En última instancia, el foco en la neurodiversidad nos recuerda que no existe un usuario estándar de los espacios. Al diseñar entornos que abrazan la variación en la percepción y la cognición, la arquitectura vuelve a su raíz humanista: crear espacios que nutran las capacidades y el bienestar de todas las personas. Como señaló Kay Sargent, “diseñar para los extremos eleva el centro” – al atender las necesidades de quienes están en los márgenes de la curva de normalidad, terminamos generando soluciones innovadoras que enriquecen la experiencia espacial de la mayoría. La neuro-inclusión, por tanto, no es un lujo ni algo “especializado”; es un camino para mejorar la calidad y la humanidad de nuestros entornos cotidianos. En palabras de la introducción de PAS 6463, se trata de “crear lugares donde cada persona pueda florecer en igualdad”. Ese es el horizonte ético y profesional que la arquitectura tiene ante sí en este campo emergente: hacer realidad entornos donde la diversidad de mentes sea tan bienvenida y apoyada como la diversidad de cuerpos, permitiendo que cada individuo despliegue su potencial sin encontrarse con barreras arquitectónicas invisibles pero poderosas.
Referencias Bibliográficas:
- British Standards Institution (2022). PAS 6463: Design for the mind – Neurodiversity and the built environment. BSI Standards Publication.
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- Mostafa, M., et al. (2023). “The Impact of ASPECTSS-based Design Intervention in Autism School Design: a Case Study.” Archnet-IJAR, 17(2), 318-337.
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- British Council for Offices (2022). “Designing for Neurodiversity” (Research report). BCO, London.
- Association of University Directors of Estates – AUDE (2025). “Neurodiversity – Design and Management Guide for HE environments.” AUDE, UK.
- Foster+Partners (2022). “Designing for Neurodiversity in the Workplace.” (Insights article).
- ISO (2021). ISO 22955: Acoustic Quality of Open Office Spaces. International Organization for Standardization.
- CIE (2018). CIE S 026/E:2018 – System for Metrology of Optical Radiation for ipRGC-Influenced Responses to Light. Comm. Intl. de l’Éclairage.
- IWBI (2021). WELL Building Standard v2 (Light and Mind concepts – Circadian Lighting Design feature). International WELL Building Institute.
- RIBA Journal & Architecture.com (2022-2025). Artículos varios sobre neurodiversidad y diseño (Helen Castle 2022; Stephen Cousins 2022; Chris Hopkinson 2023; etc.).
- Neuroinclusive Office Design



