Estudio ARAR.

Fenomenología y Neuroarquitectura 01

Interior de la Villa Mairea de Alvar Aalto
Interior de la Villa Mairea de Alvar Aalto

Aún no hablé específicamente sobre la neuroarquitectura y la fenomenología en arquitectura. Pero, siempre son temas que están latentes en cada trazo y en cada lectura. Me surge la necesidad de escribir un poco y mezclar estos dos conceptos, que, si bien son diferentes, tienen puntos donde se complementan. Hoy nos acompaña la Villa Mairea diseñada por mi par de arquitectos favoritos, Alvar y Aino Aalto y su arquitectura pensada por partes.

Fenomenología y Neuroarquitectura 01

Como disciplina, la neuroarquitectura estudia la relación entre el cerebro y el espacio construido. Lo hace desde una perspectiva multidisciplinaria que integra la neurociencia, la psicología y la arquitectura. Tiene como objetivo comprender cómo el entorno físico influye en nuestro comportamiento, nuestras emociones y nuestro bienestar. De esta forma podemos diseñar espacios óptimos que favorezcan nuestra salud mental y física.

Por su parte, la fenomenología es una corriente filosófica que se centra en la experiencia vivida de los sujetos, y como esta experiencia se relaciona con el mundo y con los otros. La fenomenología busca describir la esencia de las cosas tal como se presentan a la conciencia sin recurrir a explicaciones causales o teóricas. Busca describir los fenómenos tal como se presentan en la realidad y como se experimentan a través de los sentidos en una perspectiva de primera persona. En el ámbito de la arquitectura, la fenomenología se interesa por la forma en que el espacio construido afecta a la experiencia humana, tanto a nivel sensorial como emocional, cognitivo y existencial. Uno de los arquitectos que más ha contribuido a difundir y profundizar en esta aproximación es el finlandés Juhani Pallasmaa y Steven Holl a través de su arquitectura, libros y ensayos.

Juhani Pallasmaa

Pallasmaa es un arquitecto que defiende la idea de que la arquitectura debe ser un arte multisensorial. Que no se limite a la visión, sino que, involucre al resto de los sentidos y al cuerpo entero.

Para él, la arquitectura debe ser un refugio. Un lugar que proteja y acoja al ser humano, que le permita habitar el mundo con sentido y dignidad. Critica la tendencia actual de la arquitectura a convertirse en un espectáculo visual, una imagen superficial y efímera que ignora la dimensión profunda y compleja del habitar, una tendencia que, al privilegiar al ojo sobre el resto de los sentidos, genera una distancia y una alienación entre el usuario y el espacio. Puedo agregar a la crítica de Pallasmaa a la arquitectura puramente genérica que busca hacer rentable el metro cuadrado con la finalidad de generar mayores ganancias sin cuidar a la dimensión doméstica. Se podría decir que la arquitectura no es solo una cuestión de forma y función, sino, de significado y memoria.

Maurice Merleau-Ponty

En un entorno diferente, nos encontramos con Maurice Merleau-Ponty, filósofo y francés que desarrolló una ontología del cuerpo y el espacio basada en la noción de percepción. Para Merleau-Ponty, el cuerpo no es un objeto entre otros, sino el medio por el cual nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos. El cuerpo es una totalidad viviente que se expresa a través del movimiento y del lenguaje. El espacio no es una realidad objetiva e independiente, sino una dimensión de la existencia humana que se constituye a partir de la intencionalidad y la orientación del cuerpo.

Continúa

La neuroarquitectura puede beneficiarse de estos dos grandes actores para crear espacios que respeten la naturaleza humana y estimulen el desarrollo cognitivo y afectivo. Algunas implicaciones prácticas de estos conceptos son:
– Desarrollar espacios que favorezcan el movimiento corporal y la exploración sensorial.
– Planificar espacios que promuevan la interacción social y la comunicación.
– Diseñar espacios que generen emociones positivas y recuerdos significativos.
– Generar atmósferas (Hello Peter Zumthor)

En estos momentos me encuentro re leyendo Los ojos de la piel (segunda edición con prefacio de Steven Holl) de Pallasma, y en el resto de los escritos como Habitar, La mano que piensa, e incluso Animales Arquitectos. Podemos leer como Pallasmaa desarrolla sus conceptos sobre la fenomenología a través de referencias a diversas disciplinas como la filosofía, la psicología, literatura, cine o el arte. Pallasmaa se inspira en autores como Martin Heidegger (recomiendo Construir Habitar Pensar, y La cabaña de Heidegger de Adam Sharr), Maurice Merleau-Ponty, Gastón Bachelard o Henri Bergson para reflexionar sobre el significado del habitar, el papel del cuerpo, la memoria y la imaginación en la percepción del espacio, o, la relación entre el tiempo y la arquitectura.

Conclusión

La fenomenología puede aplicarse a la arquitectura para crear espacios que satisfagan las necesidades emocionales y existenciales de los habitantes. La fenomenología nos invita a pensar en la arquitectura como un arte que dialoga con el mundo y con nosotros mismos. Que nos hace sentir vivos y conectados. La arquitectura debe apelar a todos los sentidos y crear una atmósfera que invite a la imaginación y a la empatía.

Por su parte, la neuroarquitectura puede enriquecerse con los aportes de la fenomenología. Estos autores nos ayudan a comprender cómo el espacio afecta al cerebro y al cuerpo humano. A partir de allí podemos diseñar espacios que mejoren nuestra calidad de vida.

Referencias

Imagen principal: Villa Mairea – Alvar Aalto y Aino Aalto

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