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La poética del espacio en arquitectura


En esta nota · 6 secciones
  1. Bachelard
  2. Campo Baeza
  3. Zumthor
  4. Un final temporal
  5. Un agradecimiento
  6. Referencias
Capilla de Campo Bruder Klaus de Peter Zumthor: prisma de hormigón solitario en un campo de pastos altos bajo un cielo blanco.
Capilla de Campo Bruder Klaus, de Peter Zumthor. Foto: Rasmus Hjortshøj, vía Divisare (se abre en otra pestaña)

¿Qué entiendo por poética del espacio en arquitectura? Se trata de una forma de entender el espacio arquitectónico como una realidad simbólica y emocional. El espacio arquitectónico alberga nuestras actividades cotidianas, y también nuestros sueños, recuerdos, imaginaciones y sentimientos.

La poética del espacio es un concepto que se refiere a la capacidad de los espacios arquitectónicos de evocar sensaciones, emociones y significados en quienes los habitan, o visitan. Se trata de la atmósfera, el simbolismo y la memoria que generan y no únicamente como el espacio es tratado por su forma o función. La poética del espacio se ocupa de revelar el significado íntimo y profundo del espacio arquitectónico.

Bachelard

El término viene del filósofo francés Gaston Bachelard y de su libro La poética del espacio (1957). Bachelard se propuso estudiar el fenómeno de la imagen poética. Es decir, la capacidad de crear imágenes mentales a partir de la experiencia sensorial del espacio. En su obra, Bachelard analiza los espacios de la casa, como el sótano, el desván, los cajones y armarios o los rincones, desde una mirada fenomenológica y poética. Para él, la casa es nuestro primer universo, el lugar donde se forman la imaginación y la intimidad. En los ensueños, dice, la casa es una gran cuna: nos protege y nos contiene.

Cada espacio de la casa tiene una función y una atmósfera específica que nos evoca diferentes sentimientos y recuerdos; por ejemplo, el sótano es el lugar de lo oscuro y lo oculto, el desván es el lugar de lo elevado y lejano, mientras que la cocina es un lugar cálido y familiar, el dormitorio pasa a ser el lugar íntimo y soñado.

Estos espacios se contraponen y generan contrastes entre sí. Bachelard imagina la casa como un ser vertical, con dos polos: el sótano, lo oscuro y lo irracional, y el desván, lo luminoso y lo racional. Y le dedica un capítulo a la dialéctica de lo de adentro y lo de afuera: lo familiar y lo extraño, lo cerrado y lo abierto, lo seguro y lo peligroso.

Por eso la casa es el escenario de nuestros sueños y ensueños, de nuestros recuerdos y evocaciones. La casa es una metáfora de nuestro ser íntimo.

Campo Baeza

Bachelard comenzó a reflexionar sobre la poética en el espacio en los entornos domésticos. Otros arquitectos y teóricos trabajaron el tema desde diferentes ángulos y con diferentes propuestas. Alberto Campo Baeza, en su libro Poética Architectonica, plantea que la arquitectura debe buscar la belleza a través de la luz, el espacio y el tiempo. Para él, la arquitectura es un arte que crea espacios para el hombre y su espíritu.

Para Campo Baeza, la arquitectura debe ser capaz de crear espacios que emocionen al espectador y le hagan sentir algo más allá de lo evidente. Espacios que sean capaces de transmitir una idea poética mediante el uso de elementos básicos como el muro, el vacío, la luz y la sombra. Espacios que sean capaces de generar contrastes: lleno/vacío, ligero/pesado, oscuro/luminoso, etc.

Pero la poética del espacio no se limita a la casa. También se extiende a otros espacios arquitectónicos que nos inspiran y nos conmueven. Espacios que nos hablan con su forma, su materialidad, su luz y su atmósfera. Espacios que nos invitan a entrar en un diálogo entre nuestra subjetividad y la objetividad del mundo.

Zumthor

Un ejemplo claro, por su sensibilidad y su arquitectura es Peter Zumthor. Arquitecto suizo que se caracteriza por su sensibilidad hacia los materiales, los detalles y el contexto.

Sus obras tienen una fuerte carga emocional, cultural y expresiva, que busca conectar con los sentidos y la vivencia de quienes disfrutan de sus obras. Algunos de sus proyectos más reconocidos son el Museo Kolumba en Colonia (Alemania), el Pabellón Suizo en la Expo 2000 de Hannover o las Termas de Vals en Suiza. También tiene una carga metafísica muy importante una de mis obras favoritas de Zumthor y es la imagen que nos acompaña en esta nota del cuaderno, la Capilla de Campo Bruder Klaus.

En su libro Atmósferas (2006) cuenta qué es lo que mira cuando proyecta: el cuerpo de la arquitectura, cómo se llevan los materiales entre sí, el sonido y la temperatura de un espacio, los objetos que lo habitan, la tensión entre el interior y el exterior, los grados de intimidad y la luz sobre las cosas. Para Zumthor, la atmósfera se percibe en un instante, con las emociones, antes de que podamos entenderla. Su poética busca atmósferas que inviten a la contemplación y la reflexión.

Un final temporal

La poética del espacio en la arquitectura ayuda a entender cómo los espacios influyen en nuestro ánimo. Los espacios pueden evocarnos diferentes sentimientos, desde el estrés hasta el bienestar, dependiendo de cómo estén diseñados y vividos. Los espacios pueden hacernos bien si favorecen el contacto con la naturaleza, la luz natural, las plantas, los colores y las formas orgánicas; lo cuento, con sus fuentes, en Biofilia en arquitectura. Los espacios pueden estimular nuestra creatividad y nuestra felicidad si nos permiten soñar e imaginar otros mundos posibles.

Este concepto de poética del espacio no pretende ser una teoría científica o una norma arquitectónica, sino una invitación a reflexionar sobre el valor poético y humano de la arquitectura. En palabras de Bachelard “Estamos muy lejos de cualquier referencia a formas geométricas simples. Una casa que ha sido experimentada no es una caja inerte. El espacio habitado trasciende el espacio geométrico”.

La casa soñada puede ser muy diferente a la casa real, pero siempre tendrá algo de la casa natal, porque allí es donde se formaron nuestras primeras imágenes poéticas del espacio.

La poética del espacio nos invita a pensar en cómo los espacios nos afectan. La arquitectura es una disciplina técnica y funcional, y también un arte y una forma de comunicar. Como menciona Bachelard “La casa es uno de los mayores poderes de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del hombre”.

Sobre la relación entre el espacio y el tiempo seguí en otra nota: Habitar: la confluencia de espacio, ser y tiempo.

Un agradecimiento

Si veo a la arquitectura y a los espacios como los percibo, es gracias esos espacios arquitectónicos y poéticos donde crecí, así como la educación y la cálida compañía constante de mis padres. Así que gracias, mamá y papá.

Referencias

– Bachelard, G. (2000). La poética del espacio. México: Fondo de Cultura Económica. (se abre en otra pestaña)

– Campo Baeza, A. (2014). Poética Architectonica.

– Zumthor, P. (2006). Pensar la arquitectura. Barcelona: Gustavo Gili. (se abre en otra pestaña)

– Zumthor, P. (2006). Atmósferas. Barcelona: Gustavo Gili.

– Divisare. Imágenes (se abre en otra pestaña)

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